Viernes, 22 de septiembre de 2017

La pornografía y los grupos de Whatsapp

Viernes, 22 de septiembre de 2017
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22/09/2017 – Los grupos de Whatsapp, sobre todo los que reúnen a varones, se han convertido en espacios virtuales donde, además de cargadas deportivas, chistes y comentarios, se comparte pornografía casi de modo natural. 

Hay varios temas que surgen de este fenómeno sobre los que debemos reflexionar, entre ellos la normalización del consumo de pornografía como si fuera algo inocuo para la salud psicológica y moral de las personas, y cómo impacta esto en las relaciones familiares y en la relación de pareja propiamente dicha.

Para reflexionar sobre el tema dialogamos con Gastón Ierasi, psicólogo social, especialista en el vínculo padre-hijos, y con el padre Juan Pablo Dreidemie, sacerdote y psicólogo, Director del Equipo de Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Mendoza.

“Lo que me preocupa de la pornografía es la distorsión de lo que es la sexualidad”

Gastón Ierasi, psicólogo social, especialista en el vínculo padre-hijos, habló del fenómeno de la viralización y que ” el gran tema es la educación. Me parece que llegamos tarde. Si yo le hablo de pornografía a mi hijo cuando ya la vio llegamos tarde, me parece que hay que empezar a hablar con los hijos y no sólo de sexualidad. Hay que hablar de un montón de temas y además de la sexualidad”.

“Hoy los pibes pueden encontrar un tutorial en cualquier red, y van a encontrar mucha información, el gran problema es que esa información es tarea de los padres transformarla en educación” indicó Gastón Ierasi.

“Los chicos no hablan con los padres porque saben lo que los padres le van a decir o que los van a retar. Es bueno estar con una escucha activa, es empezar a escuchar y empezar a ver. Entre muchas cosas hablar de sexualidad y empezar a decir que la sexualidad no es una cosificación, que el órgano más importante en la sexualidad no es un pene o una vagina sino el corazón, y comenzar a recuperar algo que se ha perdido y que son los valores”. “Básicamente tiene que ver con hablar, con estar atento, con escuchar, y saber que uno como papá es una fuente donde el hijo puede encontrar diálogo” agregó.

Además, Ierasi indicó que “lo que me preocupa de la pornografía es la distorsión de lo que es la sexualidad y el acto sexual, que lo presentan como un hombre dominador y una mujer pasiva y me parece que la sexualidad va mucho más allá de eso y lo más importante es el vínculo del amor. Me parece que si disociamos la sexualidad del amor estamos en problemas”.

En relación a las situaciones que se generan cuando uno de los dos en una pareja consume pornografía que le llega por los grupos, Gastín dijo que “lo peor que podemos hacer es creer que el otro se va a dar cuenta de mi fastidio. Creo que en los vínculos familiares hay que desterrar los supuestos. Hay cosas que te suman y otras que te restan”.

¿Qué daños provoca la pornografía en el espiritualidad y en la psicología?

El sacerdote y también psicólogo Juán Pablo Draidiemie, contó que “la pornografía genera grandes daños, pero entre los insospechados la neurociencia comprobó a través de una serie de estudios que la exposición largo plazo de pornografía genera cambios en la estructura cerebral, es decir, no solo impacta en el comportamiento sino también en su sustrato biológico, por eso muchos dicen que la pornografía puede comprenderse en su dinámica de una forma muy similar a las adicciones a las sustancias”. 

“Los daños son enormes en lo físico podemos imaginar que también a nivel de interacciones interpersonales, el modo de percibir el mundo, de percibirme a mí mismo, de poder percibir a Dios, de poder percibir el sueño de Dios para mi propia vida. Cuando el impacto es tan fuerte todo se distorsiona”

El P. Pablo contó que “la pornografía no está asociada a una experiencia de amor y a la entrega sino al consumo, entonces introduce dentro de la dinámica de la lógica de la pareja algo que a nosotros cristianos nos resulta extraño que es consumir a la otra persona en beneficio propio. Hacemos todo un esfuerzo para salir de nosotros mismos y para vivir más oblativamente y esto nos hace retroceder varios casilleros en el juego de la vida”.