Jueves, 13 de abril de 2017

“Podemos estar frente a un milagro” Mons. Luis Fernández de Rafaela

Jueves, 13 de abril de 2017
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13/04/2017 – El martes pasado en la ciudad de Rafaela, un hecho causó la conmoción de un grupo de jóvenes: durante una adoración eucarística, un joven se sorprendió al levantar la mirada y ver que de la hostia caía una gota rojiza. El presunto milagro eucarístico se produjo en la Casita de San Miguel, donde habitan jóvenes que se encuentran en rehabilitación por adicciones.

En diálogo con Radio María, el obispo de Rafaela, Mons. Luis Fernández  contó que “al verse frente a un hecho que no ocurre todos los días sino muy de vez en cuando, realmente ha conmovido”. 

“Ese martes a las 10 de la mañana hay un llamado al Obispado del P. Alcides Suppo el sacerdote encargado, un sacerdote con muchos años y de una gran experiencia de pastor que tiene dos casas de rehabilitación de chicos que quieren salir de la droga. Al atenderlo me dice “mirá ha acontecido algo inusual. Uno de los jóvenes al estar adorando con la exposición del Santísimo, ha levantado los ojos y ha visto que en la hostia hay una especie de gota que va traspasando la hostia y que de color rojo” contó Mons. Fernández.

El obispo contó que le llamó la atención que mientras salía del Obispado para ir a encontrarse con el P. Suppo y de ahí ir juntos al lugar de los hechos,  “alguien en el obispado me dice, ¿vió lo que pasó? y me mostró la foto en su celular. No habían pasado ni 10 minutos. Es lo que pasa en las redes”.

Mons. Fernández siguió relatando los sucesos: “Llegamos y ahí estaban los jóvenes cantando y rezando. Con el Padre Suppo nos pusimos en seguida a rezar con ellos. Estuvimos como media hora rezando el rosario, cantando y alabando a Dios. El obispo tiene que tomar una determinación frente a un acontecimiento. Les pregunté cómo sucedió, y había un poco de silencio, entonces pregunté quién estaba presente y uno levantó la mano y entonces explicó. Damián Mirés contó “que estaba rezando, estaba con los ojos cerrados y hacía largo rato que le pedía a Dios que me ayude. Y veo que la hostia estaba manchada. Yo lo primero que me imaginé al ver que era de color rojizo, dijo el muchacho, en sangre”. 

“Se necesita de un tiempo”

Frente a estos acontecimientos, contó el obispo, los pasos que suele hacer la Iglesia, es que el obispo resguarde el Santísimo en un lugar donde pueda ponerse en adoración y estudio, para ver y poder dar una palabra con mayor claridad al pueblo de lo acontecido. 

Para ello, se va a buscar peritos que puedan ayudar “y así iluminar el acontecimiento y poderlo descubrir, no sólo desde el punto de vista científico, sino fundamentalmente desde el punto de vista pastoral, espiritual y catequético”. 

“Al saber que estamos ante un caso de una manifestación singular y que no es nada sencillo ni común poder discernir, se necesita de un tiempo” explicó. Además aclaró que es importante que estos acontecimientos no quiten del centro de las personas éstos días tan significativos del Triduo Pascual.

“Esto no es lo común ni lo ordinario de como se manifiesta Dios sino que podemos estar también frente a algo extraordinario de un milagro y así es como lo queremos considerar y valorar, pero eso va a llevar un tiempo. El obispo con un equipo de peritos va a ir dando pasos para un discernimiento y una conclusión que nos ayude, sobretodo, a profundizar en la fe en la eucaristía, sea eso sangre o no” aclaró.

Hacia el final de la entrevista dijo que “frente a cada eucaristía, ante cada misa, ante cada adoración eucarística ahí es donde Dios está haciendo el gran milagro de su entrega y de su pascua. Que ahí reconozcamos su presencia. Ese es el milagro que cada día queremos vivir”.