Viernes, 15 de diciembre de 2006

Misa por el 10º aniversario de Radio María

Viernes, 15 de diciembre de 2006
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Cesar Soteras, Presidente de Radio María Argentina realizó el siguiente discurso durante la misa por el 10º aniversario de la emisora:

Con la alegría que nos regala el tiempo de Adviento y la fiesta de la Inmaculada Concepción, celebramos hoy los 10 años de Radio María Argentina. Celebrar este cumpleaños en este lugar, conocido por los cordobeses como el Monasterio de “Las Catalina”, es para mí muy significativo, porque aquí hemos vivido acontecimientos familiares que marcaron profundamente nuestras vidas durante 50 años.

Hoy nos llena de gozo compartir con las “Monjas Catalinas” el Jubileo otorgado por el Santo Padre Benedicto XVI, en ocasión de los 800 años de las Monjas Dominicas de la Orden de los Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán en Prulla (Francia) con la misión de alabar, bendecir y predicar a Dios en el corazón de la Iglesia.

Este Monasterio de Santa Catalina de Siena, que hoy nos recibe, es un poco más joven. Fue fundado en 1613 y se transformó en el primer Monasterio de la República Argentina. El Cardenal Raúl Francisco Primatesta decía que este solar, donde la oración, la adoración y la contemplación se viven en plenitud a los pies del Sagrario, es el "pararrayos de la ciudad de Córdoba". Gracias Hermanas por recibir hoy aquí a toda la buena gente de Radio María.

Al cumplir 10 años nos invaden recuerdos, vividos entre aciertos y desaciertos, entre penas y alegrías, pero siempre con la fe de que María nos cubría con su manto y nos ayudaba a crecer en entendimiento, en edad y en gracia. Hoy, Radio María Argentina es testimonio de la radiofonía de la Iglesia Católica, desde Córdoba y para todo el país.

Hace tiempo, dos jóvenes sacerdotes, el Padre Francisco Palacios, párroco de San José Obrero y Nuestra Señora del Rosario de barrio 1º de Mayo, en la ciudad de Córdoba, y su vicario, el Padre Javier Soteras, apoyados por algunos vecinos y por la secretaria de la parroquia, Ana María, sintieron que había que proclamar la Buena Noticia desde los tejados.

Con sencillez, humildad y elementos técnicos muy rudimentarios, con una antena atada a una bicicleta iban recorriendo el barrio y probando el alcance que tenía esta técnica estilo “atada con alambre” para llevar el Evangelio a los ancianos, a los enfermos y a algún remolón que pocas veces pasaba por la Parroquia. Se escuchaba por la Radio de las estaban muy cerca.

Luego, Javier es nombrado párroco en barrio Ferreira, en la ciudad de Córdoba, mientras que Francisco sigue en barrio 1º de Mayo, pero este proyecto los mantiene muy unidos, tomados fuertemente de la mano de María y con la audacia que los caracteriza forman una sociedad, piden asesoramiento, solicitan una frecuencia y se ponen a trabajar de lleno en la obra de Radio Encuentro.

Aprendimos que anunciar la Palabra de Dios no se puede comercializar, dejamos la Obra en manos de la Providencia, con fe y la intercesión de la Santísima Virgen fuimos descubriendo los caminos a transitar. Así una comisión de Radio María Italia que venía de Chile y pasaba por Córdoba se enteró del proyecto de Radio Encuentro. No propusieron que nos uniéramos a esta voz que hoy está en todo el mundo.

Desde la oración y poniendo estas intenciones en las manos de María comprendimos que este mensaje de evangelización y catequesis que ahora llegaba a algunos cordobeses podía cruzar las fronteras de la ciudad y ser escuchado en todo el país, y así nos integramos a Radio María.

Llevar adelante este proyecto es un trabajo arduo con aciertos y desaciertos, con logros y dificultades, pero con oración y el acompañamiento de tantos oyentes y voluntarios que apostaron con fe, esta Obra va creciendo.

Todos los que amamos a Radio María la vemos crecer como a un hijo, una hija, en quien hemos puesto todos nuestros desvelos y esperanzas con la confianza de que Dios no abandonará la obra de sus manos.

Agradecemos sinceramente con la mente y el corazón a todos los voluntarios que se desempeñan en distintas disciplinas y colaboran desinteresadamente; a los que colaboran con sus donaciones y aportes económicos voluntarios; a los que todos los días salen al aire, con palabras y con música, ayudados por muchas personas cuyas voces no conocemos; a los que mantienen un permanente diálogo con los Obispos y las personas que en los distintos lugares colaboran con la difusión de esta Radio; a los señores Obispos que han contribuido a la extensión de la red cediendo las frecuencias de sus Diócesis. Gracias oyentes de Radio María. Gracias queridas monjas dominicas. Gracias a todos.

Gracias a Dios, y gracias a la Virgen que hoy y siempre ha conducido con maternal ternura esta, su Obra.