martes, 17 de mayo de 2016

El Negro Manuel, un africano elegido por la Virgen

martes, 17 de mayo de 2016
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17/05/2016 – En el marco de la Mariathon buscando vincular a África con nuestro país, conversamos con Monseñor Juan Domingo Durán sobre el “Negro Manuel”, apóstol y custodio de la Virgen de Luján.

Monseñor Durán es historiador promotor del proceso de beatificación; es quien ha puesto en marcha el proceso. Quién lleva adelante el mismo es la Arquidiócesis de Mercedes – Luján a través de su arzobispo, Monseñor Radrizzani, junto al Cardenal Poli, que nos apoya. Durán comentó que con dos actos se dio a conocer oficialmente el inicio de las causas de canonización. Uno fue el domingo 8 de mayo en Buenos Aires, fiesta de la Virgen de Lujan en la Catedral. El otro feu ese mismos día en la Basílica de Luján a las 17hs y a las 19hs. El Primero con los peregrinos que visitaban a la Virgen en su día y luego con la comunidad de Luján. A partir de ese momento se constituyeron los postuladores de las causas, de la cual Monseñor Durán es el postulador de la causa del Negro Manuel. Cuenta con la ayuda de una comisión histórica archivística que es la que va a examinar todas las fuentes. El postulador de la causa del sacerdote vicentino Jorge María Salvaire es Fray Ricardo Corleto, agustino recoleto y la comisión que examina.

En este tiempo se está preparando el primer envío de la petición y documentos para la Congregación para los Santos nos dijo el Monseñor Durán y agregó que “Cuando tengamos el ok de la ‘Sagrada Congregación’, ahí serán llamados Siervos de Dios, y el proceso continuará. Mientras tanto es cuestión de rezar. Que las comisiones trabajen, los postuladores y la oración. Por eso tengo sumo interés de pedir a través de Radio María que, todos aquellos que guardan devoción al Negrito y al Padre Salvaire, los dos grandes apostóles de la Virgen de Luján, nos acompañen rezando y difundiendo sus figuras”.

 

 

¿Quién fue el Negro Manuel?

“Hasta no hace mucho, 1970 el Negro Manuel era una especie de mito que parecía haberse agregado a esa escena bucólica del milagro de 1630 entre los testigos, pero gracias a investigaciones históricas, se ha podido comprobar que es un personaje histórico, que existió. Entonces, todo lo que pueda decirse del Negrito se basa en fuentes seguras”, comentó Monseñor.

Existen dos grandes crónicas lujanenses que hablan de la Virgen: la crónica de Pedro Nolasco de Santa María, de 1737 y la del franciscano Fray Antonio Oliver Feliu, que la publicó Felipe José Maqueda, un sacerdote, en 1812. Esas son las dos fuentes que hablan del Negro. Crónicas que, mediante otros documentos históricos, se pudieron constatar. Además, en el Archivo general de la Nación se encuentra el acta de venta del Negro a favor de la Virgen de Luján.

“El Negro es oriundo del África, posiblemente de Angola (no lo descartamos) donde fue cautivado por los portugueses y llevado a la Isla de Cabo Verde, más precisamente a la costa de los ríos, lugar de concentración de esclavos” , “El Negro pasa del Cabo Verde a Brasil y en Pernambuco fue vendido en una subasta. Tenía entre 15 y 20 años. Llegó al puerto de Buenos Aires a principios de 1630 en el barco San Andrés, propiedad del capitán Andrea Juan, portugués dedicado a llevar mercadería del puerto de Buenos Aires a Pernambuco, ida y vuelta. En ese Barco llegaron las dos imágenes de la Virgen que un hacendado portugués del Norte de Córdoba, Antonio Faría de Sá, pidió para poner en la capilla de su propiedad en Sumampa. Ahí, llegando a Buenos Aires, quedan el Negro y las imágenes”, contó Durán.

“Hay dos tradiciones: o el Negro continuó con su dueño el capitán Andrea Juan, quien se propuso llevar personalmente las imágenes a Sumampa o que este capitán lo haya vendido en Buenos Aires y el Negro fue a trabajar a la estancia de los Oramas a orillas del río Luján. Por los cual el Negro es testigo del milagro en los dos casos: porque va con la carreta o porque las carretas hicieron noche en la Estancia de Rosendo Oramas y ahí se produjo la detención misteriosa de la carreta al día siguiente, y el Negro ya estaba ahí”, comentó.

“El valor del Negro, fundamental, es testigo del milagro y primer servidor de la Virgen. Un laico, casado con una mujer criolla llamada Beatriz. Fue el soporte de todo el culto de la Virgen de Luján al comienzo. Él es el que va organizando el recibimiento y atención de los peregrinos y un ministerio que le otorgó Dios a través de la Madre que es el don de curación con el aceite de la lámpara de la Virgen”, comentó Mons. Durán.

“No se puede disociar del padre Salvaire porque el padre fue el primero que comenzó a darle base histórica al Negrito casi olvidado. Cuando él publica en 1886 su historia del Virgen de Luján le dedica un capítulo entero dándose cuenta de la importancia del Negro: Porque la memoria se va perdiendo y el padre Salvaire lo rescata. Él, en su época hizo, el mismo ministerio del Negro: cuidar la Virgen y encima hacerle este cofre nuevo que tiene que es la Basílica. Por eso al morir el padre Salvaire en 1899 se lo llama ‘Cual otro Negro Manuel’”, agregó.

“Son los dos grandes apóstoles de la Virgen de Luján. El Negro al comienzo, sosteniendo todo y guardando la memoria. El Padre Salvaire, rescatando esa piedad mariana y haciéndola ahora a nivel Argentina, Uruguay, Paraguay, Latinoamérica y hasta Europa”, destacó Durán.