Jueves, 19 de junio de 2014

El Papa en la festividad de Corpus: “Jesús, defiéndonos de la tentación de la comida mundana”

Jueves, 19 de junio de 2014
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19/06/2014 – “Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto y de la condición de esclavitud, y una vez establecido en su tierra, logró alcanzar una cierta autonomía, un cierto bienestar”, destacó el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la catedral de Roma, San Juan de Letrán, en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. El Santo Padre agregó que, en esa situación, “el pueblo de Israel comenzó a olvidarse de las situaciones tristes del pasado, que habían sido superadas gracias a la intervención de Dios y a su infinita bondad". El Papa recordó que “las Escrituras exhortan a recordar, a hacer memoria de todo el camino hecho en el desierto, en el tiempo del hambre y la desesperación”.

De este modo, el Papa indicó que "además del hambre físico el hombre lleva consigo otro tipo de hambre, un hambre que no puede ser saciado con la comida ordinaria". Y ha explicado que "es hambre de vida, hambre de amor, hambre de eternidad. Y el signo del maná –como toda la experiencia del éxodo– contenía en sí también esta dimensión: era figura de una alimento que sacia el hambre profunda que hay en el hombre".

Francisco explicó que Jesús nos da este alimento, es más, "es Él mismo el pan vivo que da la vida al mundo". Asimismo, ha recordado que "no es un simple alimento con el que saciar nuestros cuerpos, como el maná; el Cuerpo de Cristo es el pan de los últimos tiempos, capaz de dar vida, y vida eterna, porque la sustancia de este pan es Amor".

Al respecto, el Pontífice observó que en la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros: "un amor tan grande que nos nutre con Sí mismo, un amor gratuito, siempre a disposición de cualquier persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas". Es por eso, ha proseguido, que vivir la experiencia de la fe "significa dejarse nutrir por el Señor y construir la propia existencia no sobre los bienes materiales, sino sobre la realidad que no perece: los dones de Dios, su Palabra y su Cuerpo".

Por otro lado, el Santo Padre dijo que si miramos a nuestro alrededor "nos damos cuenta que hay muchas ofertas de alimento que no vienen del Señor y que aparentemente satisfacen más". Así, ha puesto como ejemplo que algunos se alimenta con el dinero, la vanidad, el poder el orgullo. Y ha reafirmado que el alimento que nos nutre de verdad y que nos sacia es solamente el que nos da el Señor y que "el alimento que nos ofrece el Señor es distinto de los otros, y quizá no nos parece sabroso como ciertos alimentos que nos ofrece el mundo". Por esta razón, "soñamos otras comidas", como el pueblo de Israel en el desierto.

Francisco invitó a los presentes a preguntarse "y yo, ¿dónde quiero comer? ¿En qué mesa quiero nutrirme? ¿En la mesa del Señor? ¿O sueño con comer alimentos sabrosos, pero en la esclavitud? ¿Cuál es mi memoria? ¿La del Señor que me salva, o la del ajo y las cebollas de la esclavitud? ¿Con qué memoria sacio mi alma?"

Y así, el Papa exhortó a recuperar la memoria y aprender a reconocer "el pan falso que engaña y corrompe, porque es fruto del egoísmo, de la autosuficiencia y del pecado".

Para finalizar la homilía, Francisco mencionó que dentro de poco, en la procesión, "seguiremos a Jesús realmente presente en la Eucaristía". Por eso ha querido recordar que "la hostia es nuestro maná, mediante el cual el Señor se da a nosotros". Con confianza, ha pedido dirigirse a Jesús pidiéndole: "defiéndenos de las tentaciones del alimento mundano que nos hace esclavos; purifica nuestra memoria, para que no se quede prisionera en la selectividad egoísta o mundana, sino que sea memoria viva de tu presencia a lo largo de la historia de tu pueblo, memoria que se hace 'memorial' de tu gesto de amor redentor".

Francisco visitará este sábado y por primera vez Cassano allo Jonio, un pueblo de Calabria, en el sur de Italia, en donde la temida mafia de la N'dranghetta asesinó por venganza a un niño de 3 años. Cinco meses después de que la mafia calabresa quemara vivo a un niño de tres años, el Pontífice cumplirá una visita emblemática para condenar los delitos cometidos por las organizaciones criminales y a la vez dar alivio a esa región, entre las más pobres de Italia. Durante su estadía de un día, el Papa visitará una cárcel, un hospital y un centro para ancianos y almorzará con pobres y jóvenes de una comunidad terapéutica.

 

Zenit / Rome Reports