Lunes, 13 de junio de 2016

Francisco pidió desburocratizar la lucha contra el hambre

Lunes, 13 de junio de 2016
image_pdfimage_print

Papa Francisco hambre1

13/06/2016 – En la mañana de hoy el Santo Padre Francisco realizó una visita a la sede en Roma del Programa Mundial de Alimentos (PAM). En su primer discurso ante los participantes en la Sesión anual de la Junta Ejecutiva del PAM, el Obispo de Roma afirmó que “no podemos naturalizar el hambre de tantos; no nos está permitido decir que su situación es fruto de un destino ciego frente al que nada podemos hacer”. Porque cuando la miseria deja de tener rostro, podemos caer en la tentación de empezar a hablar y discutir sobre “el hambre”, “la alimentación”, “la violencia” dejando de lado al sujeto concreto, real, que hoy sigue golpeando a nuestras puertas.

“Cuando faltan los rostros y las historias – afirmó asimismo el Pontífice  – las vidas comienzan a convertirse en cifras, y así paulatinamente corremos el riesgo de burocratizar el dolor ajeno. Las burocracias mueven expedientes; la compasión, en cambio, se juega por las personas.

El Papa recordó que nos encontramos ante un extraño y paradójico fenómeno: mientras las ayudas y los planes de desarrollo se ven obstaculizados por intrincadas e incomprensibles decisiones políticas, por sesgadas visiones ideológicas o por infranqueables barreras aduaneras, las armas no; no importa la proveniencia, circulan con una libertad jactanciosa y casi absoluta en tantas partes del mundo. Y de este modo – explicó – son las guerras las que se nutren y no las personas. Y mientras las víctimas se multiplican, dijo Francisco, aunque somos plenamente conscientes de ello”, “dejamos que nuestra conciencia se anestesie y así la volvemos insensible”.

El Papa pidió “Desnaturalizar” la miseria: “Dejémoslo claro, la falta de alimentos no es algo natural, no es un dato ni obvio, ni evidente. Que hoy en pleno siglo XXI muchas personas sufran este flagelo, se debe a una egoísta y mala distribución de recursos, a una “mercantilización” de los alimentos”. 

Al destacar que el Programa Mundial de Alimentos con su trayectoria y actividad demuestra que es posible coordinar conocimientos científicos, decisiones técnicas y acciones prácticas con esfuerzos destinados a recabar recursos y distribuirlos ecuánimemente, Francisco los animó a no dejarse “vencer por el cansancio”, y les dijo que no permitan que las dificultades los retraigan. Sino que crean en lo que hacen y “continúen poniendo entusiasmo en ello, que es la forma en que la semilla de la generosidad germine con fuerza”.

En cuanto a la Iglesia Católica, el Papa recordó que siendo fiel a su misión, quiere trabajar mancomunadamente con todas las iniciativas que luchen por salvaguardar la dignidad de las personas, especialmente de aquellas en las que están vulnerados sus derechos. Y para hacer realidad esta urgente prioridad de “hambre cero”, el Santo Padre les aseguró todo su apoyo y respaldo a fin de favorecer los esfuerzos encaminados, a la vez que se despidió pidiendo que Dios Omnipotente sostenga con su bendición el trabajo de sus manos.

“Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber”. En estas palabras se halla una de las máximas del cristianismo. Una expresión que, más allá de los credos y las convicciones, podría ser ofrecida como regla de oro para nuestros pueblos. Un pueblo se juega su futuro en la capacidad que tenga para asumir el hambre y la sed de sus hermanos. Y así como un pueblo, así también la humanidad. La humanidad se juega su futuro en la capacidad que tenga para asumir el hambre y la sed de sus hermanos. En esta capacidad de socorrer al hambriento y al sediento podemos medir el pulso de nuestra humanidad. Por eso, deseo que la lucha para erradicar el hambre y la sed de nuestros hermanos y con nuestros hermanos siga interpelándonos, que no nos deje dormir y nos haga soñar, las dos cosas. Que nos interpele a fin de buscar creativamente soluciones de cambio y de transformación. Y que Dios Omnipotente sostenga con su bendición el trabajo de sus manos. Muchas gracias”

 

Muchas gracias

Antes de retirarse, Francisco se refirió a los empleados del Programa Mundial de Alimentos y les habló espontáneamente, ante todo para agradecerles el trabajo “escondido” que realizan, el trabajo que está detrás, que no se ve, y que hace que sea posible que todo vaya adelante.

Los definió como “un ejemplo”, como los cimientos de un edificio, gracias a los cuales tantos proyectos pueden realizares en esta lucha contra el hambre en el mundo. Francisco también les dijo que “gracias a un pequeño trabajo, a un pequeño sacrificio, un sacrificio escondido de ustedes, pequeño o grande, tantos niños pueden comer, tanta hambre se resuelve. Se los agradezco mucho”.

El Papa también les comentó que cuando oyó hablar a la Directora del Programa pensó inmediatamente que se trata de una mujer valerosa, a la vez que les dijo que todos ellos tienen este valor, este coraje de llevar adelante una obra para ayudar a las personas. Y les pidió que jamás se olviden del coraje de sus mártires, de quienes han sostenido este empeño y cuyos nombres están escritos en la entrada de la sede del PAM, puesto que ellos hicieron lo que pudieron con el coraje que tenían, con la fe que tenían en su trabajo y porque estaban sostenidos por el trabajo de quienes hoy lo realizan.

Muchas gracias – dijo Francisco al concluir – y les pido que recen por mí para que yo también pueda hacer algo contra el hambre. ¡Gracias!