Miércoles, 1 de febrero de 2017

Aprendió lenguaje de señas para alcanzar a las personas sordas

Miércoles, 1 de febrero de 2017
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01/02/2017 – El Padre Marcos Cabrera es cordobés, actualmente administrador Parroquial en Alta Gracia y además los segundos y los cuartos viernes de cada mes celebra misa en Lengua de Señas en la Parroquia María Auxiliadora en la ciudad de Córdoba.

En diálogo con Radio María, el P. Marcos recordó una situación que despertó en él la curiosidad y el deseo de poder comunicarse con los hermanos sordos. “Hace muchísimos años, incluso antes de entrar al seminario, en mi pueblo (Villa Giardino – Córdoba) en una misa recuerdo haber estado como monaguillo y ese día era la 1º comunión de una nena que era sorda. Me impactó mucho. Y me pasé la misa mirando sus gestos y preguntándome que estaría pasando por su cabeza y por su corazón, y sobretodo, qué estaría entendiendo de todo esto. Es cierto que la celebración de la misa está cargada de signos, pero interviene mucho el habla. Mirándola a ella me preguntaba qué estará entendiendo y qué habrá entendido de su preparación previa a la 1º comunión“.

Contó que a a la salida de la celebración vio como muchos se acercaban a saludarla con una sonrisa o con alguna palmadita en la espalda, y ella sonreía y no mucho más. “Me hubiera encantado haber podido decirle algo y me di cuenta del impedimento del lenguaje. Y me quedé pensando, y después lo llevé a la oración. Desde el evangelio me resonaba esto de Jesús a los apóstoles “vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. Me entró a dar vueltas y me puse a rezar porque me daba cuenta que este “todos los pueblos” son todos los pueblos, con todas sus situaciones, incluso las complejas o no queridas como las sorderas. Y me di cuenta que no estábamos dando una respuesta a este que “todos””. 

A partir de allí, el P. Marcos sintió un llamado especial para atender esa situación. Recordó que una amiga suya, Testigo de Jeovhá hablaba el lenguaje de señas y pidió que le enseñara. “Empecé y aprendía rápido porque tenía muchas ganas” cuenta.

Luego ingresó al Seminario pero continuó por su cuenta buscando e investigando. “Ahí veo la presencia de Dios que me seguía invitando, porque a lo largo de esos años me encontré con muchas situaciones en donde había personas sordas, en un kiosko, en una fotocopiadora, y fue como si Dios me dijera “no te olvides de esto”.

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Misa en lenguaje de señas

El curso de señas formal llegaría finalizado el Seminario, ya siendo sacerdote. Durante el curso, un día la directora del Instituto, que como todos los directivos y docentes de esa institución, es sorda, sabiendo que era cura le preguntó si podía ayudarla con algo que no terminaba de comprender. Ese algo era un avemaría. “Mientras ella leía iba traduciendo y yo la miraba. Vos te imaginas mi ansiedad por explicarle, y ahí vi su emoción al entender. A la semana me volvió a llamar y ahí me preguntó si yo no podía celebrarles la misa en lenguas de señas. Ahí me contó que muchos iban a la Iglesia evangélica porque es común que al lado del pastor haya un intérprete, cosa que no pasa entre los católicos”.

“Mi sensación fue como si se hubiera adelantado el parto, porque yo tenía mis planes de terminar el curso, y sin embargo esto fue ahí, apenas comenzaba. Con tres profes del Instituto (todos los docentes son sordos) nos empezamos a juntar para fijar la misa en la lengua de señas. Yo iba leyendo los textos, explicando el sentido, y fue un trabajo arduo. No es que hemos traducido el misal, pero sí establecimos una misa de punta a punta después de varios meses. Lo lindo es que yo iba leyendo en español y ellos iban fijando en su propia lengua. Así empezamos y llevamos la misa a las manos” contó el sacerdote.

“Ellos agradecen mucho que yo haya aprendido su lengua, porque sienten que son ellos quienes tienen que adaptarse a un mundo armado para oyentes. Para ellos es un signo de la Iglesia, y del sueño de Jesús que todos los pueblos sean discípulos” comentó.

En medio de esta búsqueda y el nuevo escenario, el Padre Marcos acudió a su obispo Monseñor Carlos Ñañez, el arzobispo de la Arquidiócesis de Córdoba: “Mi obispo me alentó muchisimo a seguir el curso y aprender, porque nos dimos con que no teníamos nada para personas sordas”. 

La comunidad de sordos de Córdoba y alrededores fueron pasando de uno a uno el “dato” sobre el Padre Marcos quien hoy celebra bautismos y casamientos para personas sordas.