Catequesis junto a Doña Jovita y su nieto, camino a la Navidad

viernes, 19 de diciembre de 2014
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Padre Javier y Doña Jovita3

19/12/2014 – En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.

Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Angel le dijo: “No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto”.

Pero Zacarías dijo al Angel: “¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada”. El Angel le respondió: “Yo soy Gabriel , el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo”. Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.

Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: “Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres”.

San Lucas 1,5-25

El evangelio nos muestra las diferencias entre la reacción desconfiada de Zacarías y la fe de María. Ella vive atada a lo que Dios le dice; y Zacarías que busca quedar atado a sus seguridades. Uno queda mudo; ella canta las grandezas de Dios.

El que cree en Dios libera el alma para el canto; al que le cuesta creer y queda agarrado a sus seguridades enmudece. Todo empieza a tomar un color distinto. En medio de todo el movimiento del cosmos hay un nuevo nacimiento para todos y seguramente Dios, que es Señor de la historia, nos va a regalar el nuevo nacimiento de la humanidad.

 

Zamba de Navidad

 

 

La alegría no sabe esperar

ya será Navidad.

Un silencio en la casa andará,

intentando la paz.
Navidad es nacer otra vez

es volver a empezar,

retomar el camino y seguir

porque vuelve a aclarar.
Oh niñito Jesús, nuestro Dios

esta zamba te traigo Señor

La tristeza no encuentra lugar

cuando es la Navidad.
La alegría no sabe esperar,

ya será Navidad.

Navidad es un sueño

capaz de cambiar lo que está

y llevarnos con una emoción

a buscar la verdad.
No hay verdad más bonita que amar

que entregarse y dejar

que el milagro nos venga a habitar,

eso es la Navidad.
Oh niñito Jesús, nuestro Dios

esta zamba te traigo, Señor

La tristeza no encuentra lugar

cuando es la Navidad

La alegría no sabe esperar

ya será Navidad.

José Luis Serrano

Doña Jovita cuenta el nacimiento de Jesús