miércoles, 25 de abril de 2018

Crisis matrimonial: cada crisis esconde una buena noticia 

miércoles, 25 de abril de 2018
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Novios (2)

25/04/2018 – “La historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza. Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada, no lleva a una relación con menor intensidad, sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unidad”, comienza reflexionando el Padre Javier Soteras, Director de Radio María Argentina, tomando el punto número 232, de la Exhortación Amoris Laetitia, sobre la familia, presentada por el Papa Francisco.

Continuó diciendo que hay que “Aprender a ser felices, de un modo nuevo, una crisis implica un aprendizaje que permite incrementar la intensidad de la vida compartida”, bellísima expresión, dice el Padre Javier. Y citando al Papa Francisco, dijo, “Cada crisis esconde una buena noticia”.

La crisis como una oportunidad

“El ser el uno para el otro, se abre una y otra vez a escenarios nuevos, esto le exige a los cónyuges una capacidad de adaptación siempre nueva”.

Es verdad que en tiempos de crisis no se hacen mudanzas, no se toman decisiones, pero también es cierto, que en tiempo de crisis, – va a decir Ignacio de Loyola -, hay que hacer muchas mudanzas.

Y agrega el Padre Javier, “Es decir, hay que afrontar, hay que mirar de frente, hay que ponerle rostro, nombre a lo que nos pasa, y a partir de allí, liberarnos de angustias que nos ahogan, de oscuridades que nos ensombrecen el alma, de tristezas que apagan el deseo, encontrar en la paciencia, la manera de permanecer en la fidelidad en el vínculo”.

El vino del primer amor que se vuelve añejo

“Esto permite que el vino del primer amor, se añeje, no que se agríe, sino que se añeje, y sea aún más sabroso, más gustoso el estar con el otro, se transforma ya no en un deseo, sino en una necesidad, porque hemos aprendido a caminar la crisis”, expresa.

Finalmente, el Padre Javier invita a los matrimonios a ser cireneos uno del otro, cuando dice que: “Hay que hacerse cireneo, uno del otro, yo no puedo olvidar que ella es mi Cristo, y yo soy su Cristo, por lo tanto tengo que aprender como dice Pablo, también en Colosenses, a cargar con mi hermano, como dice esa bonita canción, no me pesa, es mi hermano, no me pesa, es mi esposa, mi esposo”.

Y concluye: “Son momentos para pedirle al Señor que nos de grandeza de alma”.

Soneto: Para recobrar

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino