Jueves, 18 de mayo de 2017

Dios nos sale al encuentro en la Palabra

Jueves, 18 de mayo de 2017
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joven palabra lupa (6)
18/05/2017 – Dios tiene deseo y vocación de comunicarse, y se nos revela, entre otros medios, a través de la Palabra de Dios.

 

“Tu palabra es una lámpara para mis pasos,
y una luz en mi camino.
Hice un juramento –y lo sostengo–
de cumplir tus justas decisiones.
Estoy muy afligido, Señor:
vivifícame, conforme a tu palabra”.

Salmo 119,105-107

 

 

¿Qué importancia tiene el Antiguo Testamento para los cristianos?

Nosotros que somos cristianos, ¿por qué nos vinculamos al antiguo testamento, anterior a Jesús?.

En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se muestra como Creador y como quien conserva el mundo y es guía y educador de los hombres. También los libros del Antiguo Testamento son Palabra de Dios y Sagrada Escritura. Sin el Antiguo Testamento no se puede comprender a Jesús. [121?123, 128?130, 140]

Jesús parte de lo antiguo, y pide que no se borre ni una coma ni una i. En el antiguo testamento comienza la gran historia de la salvación y de la fe.

En el ANTIGUO TESTAMENTO comienza la gran historia del aprendizaje de la fe, que da un giro decisivo en el NUEVO TESTAMENTO y que llegará a su meta con el fin del mundo y el retorno de Cristo. Y en esto el Antiguo Testamento es mucho más que un mero preludio del Nuevo. Los mandamientos y las profecías del pueblo de la antigua alianza y las promesas que se contienen en ellas para todos los hombres, no han sido revocados. En los libros de la antigua alianza se encuentra un tesoro insustituible de oración y de sabiduría; especialmente los salmos pertenecen a la oración cotidiana de la Iglesia. Los rezamos desde una relectura que de ellos hacemos en clave cristológica, es decir, desde nuestra pertenencia a la Nueva Alianza desde Jesús. Con Jesús nada se borra de lo antiguo, sino que se resignifica.

 

¿Qué importancia tiene el Nuevo Testamento para los cristianos?

En el NUEVO TESTAMENTO se completa la REVELACIÓN de Dios. Los cuatro evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan son el corazón de la Sagrada Escritura y el tesoro más preciado de la Iglesia. En ellos se muestra el Hijo de Dios tal como es y nos sale al encuentro.

En los Hechos de los Apóstoles aprendemos acerca de los inicios de la Iglesia y de la acción del Espíritu Santo. En las cartas apostólicas se pone la vida de los hombres en todos sus aspectos ante la luz de Cristo.

En el Apocalipsis vemos anticipadamente el fin de los tiempos. [124­127,128-130,140]

Jesús es todo lo que Dios nos quiere decir. Todo el ANTIGUO TESTAMENTO prepara la Encarnación del Hijo de Dios. Todas las promesas de Dios encuentran su cumplimiento en Jesús. Ser cristiano quiere decir unirse cada vez más profundamente con la vida de Cristo. Para ello hay que leer y vivir los evangelios. Madeleine Delbrêl dice: “A través de su Palabra Dios nos dice quién es y lo que quiere; nos lo dice de manera definitiva y para cada día. Cuando tenemos en las manos el Evangelio deberíamos considerar que allí habita la Palabra que quiere hacerse carne en nosotros, apoderarse de nosotros para que comencemos de nuevo su vida en un lugar nuevo, en un tiempo nuevo, en un nuevo entorno humano”.

¿Qué función tiene la Sagrada Escritura en la Iglesia?

La IGLESIA saca su vida y su fuerza de la Sagrada Escritura. [103-104, 131-133, 141]. Con la excepción de la presencia de Cristo en la sagrada EUCARISTÍA, no hay nada que la IGLESIA venere más reverentemente que la presencia de Cristo en la Sagrada Escritura. En la Santa Misa acogemos en pie el Evangelio, porque en las palabras humanas que escuchamos es Dios mismo quien nos habla. 128

 

P. Javier Soteras