viernes, 9 de marzo de 2018

“Necesito irme, mamá”

viernes, 9 de marzo de 2018
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madre e hija

08/03/2018 Tal vez tardes en entender, tal vez llores incontables noches al ver el nido vacío, tal vez me llames con esa voz dolida, de quien guarda un mundo de nostalgia en un nudo en la garganta pero mamá, me tengo que ir.

Tengo que aprender a separar la ropa por colores a la hora de lavar, tengo que descubrir que los platos se quedan en el fregadero al día siguiente, que el olor del baño limpio es bueno, principalmente cuando yo lo limpié.

Tengo que aprender a cocinar más allá de los fideos con salchicha, cuento con que internet me ayudará con eso. Tengo que aprender que mi sueldo necesita durarme 30 días y que bailar y comprarme la ropa de moda no son las necesidades más básicas.

Tengo que sentirme sola, tengo que decirle a los demás “mi mamá siempre dice que…” y sentir orgullo de los innumerables consejos que me has dado en la vida y no siempre valoré mucho.

Tengo que identificar las malas amistades, algo que hacías antes tú por mí, tengo que ser fuerte y aguantarme las dificultades en primer trabajo, porque me enseñaste que una profesional seria no se descontrola tan fácilmente.

Tengo que crear mis propios rituales de sábado por la tarde, que antes eran hacer tartas en la cocina con vos. Tengo que quitarme el pijama los domingos, hacer la comida, hacer la cena y no simplemente esperar con el celular en la cama mientras espero que vos lo hagas todo por mí.

Tengo que ver esa película increíble sin compañía y no tener a nadie con quién llorar tímidamente conmigo, tengo que sentir a veces la falta del abrazo que era la fortaleza que necesitaba en un mal día, y la sinceridad que me enseñaba a ser una mujer mejor todos los días.

Pero no pienses que es fácil para mí, me va a doler todos los días de mi vida no regresar a casa y ver tu sonrisa tranquila, poder contarte cada detalle del día y no sentir una mínima señal de aburrimiento en tu rostro.

Voy a sentir añoranza incluso cuando tenga hijos, incluso cuando tenga ochenta años, incluso si escribiera el mejor libro de la historia.

Necesito irme, mamá, pero quiero llevarte siempre conmigo.

 

Artículo publicado en Aleteia