08/06/2026 – En el marco de la celebración del Día del Periodista, la Conferencia Episcopal Argentina hizo llegar un mensaje especial de reconocimiento a quienes desempeñan la tarea de informar, interpretar la realidad y contribuir al diálogo social desde los distintos medios de comunicación. En ese contexto, el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo auxiliar de San Isidro, monseñor Raúl Pizarro, reflexionó sobre el papel del periodismo en una sociedad atravesada por profundas diferencias y destacó la necesidad de fortalecer una comunicación que promueva el encuentro y el respeto mutuo.
Al comenzar la entrevista, el prelado expresó su cercanía con quienes ejercen la profesión y subrayó que la comunicación trasciende el ámbito laboral para convertirse en una verdadera vocación de servicio.
“Siempre digo que no es solamente un trabajo, sino algo mucho más vocacional. Hay una misión que Dios también nos confía y es lindo reconocerla y agradecerla. Los periodistas tienen una tarea muy importante en la construcción de la sociedad y merecen ese reconocimiento por el servicio que realizan cada día”, afirmó.
Pizarro explicó que el mensaje episcopal de este año retoma las enseñanzas del papa Francisco y del papa León XIV, poniendo el acento en la cultura del encuentro como horizonte para la comunicación.
“Necesitamos periodistas que nos ayuden a construir puentes, a generar diálogos y conversaciones necesarias sobre los distintos temas de la realidad, siempre respetando las miradas diferentes. Somos una sociedad diversa, con historias y experiencias distintas, pero eso no debería impedirnos escucharnos y tratarnos bien. Nos cuesta mucho mirar al otro como alguien confiable y digno de respeto, y justamente allí la comunicación tiene un papel fundamental”, sostuvo.
En esa línea, remarcó que la misión de la Iglesia también consiste en colaborar con la construcción del bien común favoreciendo espacios de diálogo y entendimiento.
Al profundizar sobre el rol específico del periodismo, el obispo señaló que uno de los mayores desafíos consiste en colocar siempre a la persona humana en el centro de toda comunicación, especialmente en tiempos atravesados por el desarrollo de la inteligencia artificial.
“El papa León nos habla de la dignidad humana y nos invita a poner siempre a la persona en el centro. No se trata simplemente de hablar sobre inteligencia artificial, sino de pensar la persona humana en esta nueva época. Toda persona tiene dignidad, merece respeto y merece ser escuchada. Los periodistas están llamados a ponerse al servicio de esa verdad que muchas veces cuesta descubrir, pero que tiene una fuerza propia y termina saliendo a la luz”, manifestó.
Monseñor Pizarro también reconoció que esa búsqueda de la verdad alcanza a la propia Iglesia, que no está exenta de enfrentar situaciones difíciles.
“Incluso cuando aparecen situaciones dolorosas para la Iglesia, los periodistas nos tienen que ayudar, siempre desde el respeto y el cuidado, a abrazar nuestra propia verdad. Aceptarla con humildad es el primer paso para iniciar un verdadero camino de transformación y de conversión. La verdad nunca debe ser un motivo de miedo, sino una oportunidad para crecer”, expresó.
Durante la conversación, el secretario general de la Conferencia Episcopal destacó además la importancia de la memoria agradecida hacia quienes dedicaron su vida al servicio de la comunicación.
Recordó especialmente la celebración eucarística organizada por la Conferencia Episcopal para rezar por los periodistas fallecidos y agradecer el legado de quienes construyeron durante décadas la comunicación de la Iglesia en la Argentina.
“Como Iglesia necesitamos hacer memoria agradecida de tantas personas que dedicaron su vida al servicio de la verdad y de la comunicación. No podemos dejar pasar esa entrega como si nada hubiera ocurrido. Queremos celebrar y agradecer especialmente a quienes durante tantos años sostuvieron la misión de comunicar la vida de la Iglesia con fidelidad al Evangelio y a la doctrina social”, señaló.
Uno de los conceptos centrales de su reflexión fue la estrecha relación entre verdad y caridad, dos dimensiones que, según explicó, nunca deberían separarse en la tarea periodística.
“La verdad no se impone de golpe ni de cualquier manera. Hay que ayudar a que las personas puedan llegar a ella. Cuando uno conoce a quien tiene enfrente, busca las mejores palabras y los mejores caminos para transmitir incluso aquello que puede resultar doloroso. La verdad necesita ir siempre acompañada por la caridad, porque de lo contrario puede terminar haciendo daño y resultar contraproducente. La forma de comunicar también es parte del mensaje”, afirmó.
Finalmente, monseñor Pizarro sostuvo que la responsabilidad por una mejor comunicación no recae únicamente sobre los periodistas, sino sobre toda la sociedad.
“A todos nos corresponde aprender a escuchar verdaderamente al otro, hacer el esfuerzo por comprender desde dónde habla y por qué piensa como piensa. Aunque mantengamos nuestras propias convicciones, debemos desarrollar empatía, respeto y cercanía. El otro no es un enemigo, sino un compañero de camino y un hermano que merece nuestra amistad. Esa cultura del encuentro se construye todos los días en la familia, en la escuela, en el barrio y también a través de los medios de comunicación”, concluyó.
El mensaje del obispo deja planteado un desafío que atraviesa tanto al periodismo como a la sociedad en su conjunto: comunicar con responsabilidad, buscar la verdad sin renunciar a la caridad y contribuir, desde cada palabra, a tender puentes en tiempos que reclaman más diálogo, más escucha y más humanidad.