Discernir para elegir lo mejor

jueves, 2 de agosto de 2018
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02/08/2018 – Hoy el Evangelio dice que el Reino de los cielos se parece a un pescador que tiró la red al mar y al recogerla encontró todo tipo de peces, a los buenos los separó para quedarse con ellos y a los malos los apartó. Es un texto claramente de discernimiento espiritual para distinguir entre lo que dios quiere de nosotros y donde somos distraídos por las fuerzas del mal bajo todas las formas.

La actitud que debe tener el que discierne cuando encuentra lo de Dios, es quedarse con ello y seguirlo. Y cuando se encuentra con lo que no es de Dios, desecharlo.

 

 

 

Catequesis en un minuto

 

Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron.
Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”. Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

Mt 13, 47-53

 

Hay que aprender a leer lo caminos ¿Como se yo cuando un camino es o no de Dios? Si la señal que recibo de afuera me da paz y claridad, me siento atraído con un sentir interior, hay que ir por allí. Cuando no es Dios, aunque parezca que sí, pero el sentir interior que me deja no me da paz entonces hay que abandonar esa moción.

Más conocimiento de connaturalidad, es el corazón que conoce, es la inteligencia llena de caridad. Es un vínculo muy ajustado entre la inteligencia, el afecto y la voluntad.

Intentaremos descubrir hacia donde Dios nos va llevando, y a partir de allí ver por donde ir. Discernir viene del latín que significa identificar. El evangelio de hoy es una provocación para aprender a discernir.

Como pararse frente a las cosas de la vida, para juzgar, la prudencia nos ayuda ver con más claridad . La prudencia humana juega a lo más seguro.

El discernimiento es un don del Espíritu Santo. Dios nos da, y a algunos en particular, la capacidad de poder ver con claridad lo que es y viene de Dios, de lo que no.

El sabor por lo que está bueno de lo que no. el carisma es una iluminación para ver con más claridad. Es la luz que pone el Espíritu Santo en el alma para conocer por donde ir.

Supone un camino espiritual, personal y comunitario. No se trata de ningún método para descubrir la Voluntad de Dios, sino de un modo de madurar nuestra fe y de vivir según el Espíritu desde la voluntad de Dios.

Como fruto de la caridad, el discernimiento supone un verdadero aprendizaje y en este sentido lo llamamos un arte o una ciencia, la cual consiste en identificar o reconocer qué espíritu está actuando en una persona, a partir de ciertas señales externas e internas-es decir, objetivas y subjetivas-siendo la principal, que su mensaje concuerde con la Revelación.

Catequesis completa