“El amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es el que se derrama en cada misión”, dijo el padre Ariel Díaz

viernes, 8 de octubre de 2021
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08/10/2021 – En “Iglesia, Palabra y Misión”, el padre Ariel Díaz, sacerdote diocesano de Concepción (Tucumán) que desde el año pasado está viviendo en Buenos Aires por sus estudios en teología pastoral, habló de la vocación misionera de la Iglesia. “Ante todo nos preguntamos: ¿Por qué Iglesia es misionera? A veces lo conocemos o tal vez no. La misión es hacer presente a Jesús en el mundo. El desafío que tenemos es ser sacramento del amor de Dios entre las mujeres y los hombres de este tiempo,esa es la esencia misionera. La Iglesia existe para evangelizar, para misionar. Y es tarea de todos los bautizados”, sostuvo. Y agregó: “A fines del siglo 15, la Iglesia descubrió que surgía un nuevo desafío de evangelización, que fue distinto al de la colonización. De hecho la Iglesia pidió perdón ante el mundo americano y también en Argentina por los pecados cometidos en el proceso evangelizador de aquel tiempo, confundiendo colonización con anunciar a Jesús”. El padre Díaz aseveró que “la misión es compartir la propia experiencia de Dios. Y tener en cuenta que el primer misionera es el mismo Jesús. Cristo nos ha mostrado como, con gestos y palabras, podemos hacer presente el amor de Dios Padre. Y este amor divino es para todos”.

En el mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones de este año, el papa Francisco afirma: “Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído. La relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias. Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión. Contemplar el testimonio misionero de Jesús nos anima a ser valientes y a pedir con insistencia al dueño que envíe trabajadores para su cosecha, porque somos conscientes de que la vocación a la misión no es algo del pasado o un recuerdo romántico de otros tiempos. Hoy, Jesús necesita corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que les haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasión”.

“Existen fundamentos teológicas de la misión que tiene la Iglesia en el Dios trinitario. A lo largo de la historia, van apareciendo nuevos territorios y desafíos a misionar. Toda misión se origina en el amor de Dios, Él es misionero en esencia. Y Dios no es soledad de personas, sino que es comunión, es diálogo. El amor que hay entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es el que se derrama en el mundo en cada misión. Y el protagonista de las misiones de este tiempo es el Espíritu Santo”, cerró diciendo el padre Ariel.