“Fray Mamerto tenía el don de ir registrando diariamente en su diario su vida espiritual ”, dijo Fray Pablo Reartes

miércoles, 5 de mayo de 2021
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05/05/2021 – En un nuevo ciclo del programa Madre del Pueblo, el padre Marcelo Amaya, desde Catamarca, compartió la historia de la Virgen del Valle de Catamarca, el rostro de San José en este su año y junto a Fray Pablo Reartes seguimos compartiendo el pensamiento del futuro beato, Fray Mamerto Esquiú, contenido en el “Diario de Memorias y Recuerdos”, en este caso, Fray Pablo reflexionó sobre su vida espiritual y su búsqueda de santidad.

La historia de la Virgen de Valle de Catamarca

En torno a la historia de la Virgen del Valle de Catamarca, el padre Marcelo recordó  que “El hallazgo se dio en una gruta al pie del Ambato, una de las cadenas montañosas de Catamarca, allí en una gruta de cuarzo estaba la imagen de la Virgen del Valle y la tenían los nativos de esta tierra”. “Se piensa que en ese lugar hubo una primera capilla que con el tiempo se habría derrumbado y los nativos de esta tierra la habrían llevado hacia la gruta donde fue encontrada, pero –aclaró el sacerdote- son todas especulaciones, porque no hay datos certeros de este relato”, indicó.

Completó diciendo que “Fue un aborigen de Don Manuel Zalazar quien le cuenta de esta imagen y de esta situación, de que sus hermanos le rendían cierto tipo de homenajes, va al lugar y desde esa gruta del hallazgo fue traída por Don Zalazar a la finca de Valle Viejo y aquí se construyó una ermita”.

“Se cuenta, -agregó el padre Marcelo- que la imagen volvía a la gruta”. “Lo importante es que fue creciendo la devoción, no solamente entre los originarios de esta tierra sino también entre los españoles que habían llegado a este sector de Catamarca”. “Los milagros de la Virgen fueron muy pronto, hubo muchos milagros que fortalecieron esta devoción a la Virgen y este peregrinar hacia la Virgen del Valle comenzó a través de estas manifestaciones de fe”, expresó el padre Marcelo Amaya.

Por otra parte, el padre Rogelio Suárez de Catamarca, párroco de una parroquia rural Nuestra Señora del Rosario,  contó sobre la devoción en la región a la Virgen del Valle y dijo que “Es muy fuerte la piedad a la Virgen el Valle aquí en la comunidad parroquial, hay varias capillas en honor de la Virgen del Valle, está la comunidad  Aguas Calientes, Los Morteritos,  Barranca Larga, Faron Yernos, Papachacra, El Cajón, Corral Quemado, más las grutas que tenemos en honor a la Virgen del Valle”, contó el padre Rogelio.

La misión de San José

Y en torno a la figura de San José el padre Marcelo continuó reflexionando sobre la Carta apostólica del papa Francisco, en la parte que habla sobre “Padre en la acogida”:

<José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las palabras del ángel. «La nobleza de su corazón le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la información, se decide por la fama, dignidad y vida de María. Y, en su duda de cómo hacer lo mejor, Dios lo ayudó a optar iluminando su juicio»>.

La conversión y búsqueda de santidad de Fray Mamerto Esquiú

Y por último, recorrimos junto al padre Marcelo Amaya el espacio dedicado a Fray Mamerto Esquiú, quien en primer lugar recordó la devoción de Fray Mamerto a la Virgen del Valle, “Siempre que llegaba a Catamarca -recordó- la iba a visitar”. “En la Catedral -agregó- hay una imagen de la Inmaculada Concepción, es la imagen regalada por Fray Mamerto Esquiú”.

Y luego recibimos nuevamente a Fray Pablo Reartes, sacerdote franciscano, quien compartió unas reflexiones  sobre la conversión  de Fray Mamerto Esquiú, y su búsqueda de la santidad: “Fray Mamerto tenía el don de ir registrando diariamente en su diario su vida espiritual, su camino, sus oraciones pero también sus negligencias, sus faltas, también sus pecados, porque consideraba que todo era gracia de Dios”, compartió Fray Pablo.

Tal es así – contó Fray Pablo- que un 29 de noviembre de 1863, primer domingo de adviento, en la iglesia matriz de Catamarca, supo escribir palabras de serenidad y de paz, decía:

<Alma mía prepara al suavísimo Señor un pesebre en que no haya  las asperezas de la destemplanza, las durezas del orgullo y los desafueros de conversaciones y pensamientos terrenos>.

“Este “Diario de Memorias y Recuerdos”, como los denominó el padre Mamerto González al llevarlo a la imprenta en 1909 y en 1914 -contó Fray Pablo- registró toda su vida espiritual y es una joya espiritual porque ahí conocemos a Fray Mamerto Esquiú, en aquellos aspectos, quizá desconocidos de su vida espiritual”, compartió Fray Pablo sobre el futuro beato argentino, Fray Mamerto Esquiú.