Homenaje al padre Julián Zini, profeta de la esperanza

lunes, 24 de agosto de 2020
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24/08/2020 –  Un sentido homenaje se vivió este sábado al padre Julián Zini, el paí Julián como le decían con cariño y en guaraní en su Corrientes natal. La mercedeña Mirian Asuad, cantante, armoniquista, autora y compositora, acompañó el homenaje recordando a su padrino espiritual y artístico. “Él me bautizó en Mercedes, había llegado un año antes de que yo naciera a esa comunidad. Y desde pequeña disfruté de sus misas, de sus charlas, de su música. Y a los 12 o 13 años ingresé al coro de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes”, sostuvo Asuad.

También Mamerto Menapace, monje benedictino y escritor, desde el monasterio de Los Toldos, en la provincia de Buenos Aires, tuvo unas sentidas palabras para su amigo Julián. “Acá en Los Toldos compuso varias canciones. Y como ya éramos amigos por tener un origen común, haber venido del campo y habernos iniciado en la cosa religiosa desde pequeños, una vez me dijo: “Tirame un verso para un chamamé que quiero hacer”. Y estaba ahí, como quien tira un verde para bajar un maduro y le dije: “Qué linda la gente que tiene memoria, seguro que tiene esperanza también”. Vos sabés que la agarró al vuelo y sacó un chamamé lindísimo”, afirmó Mamerto.

En la década de los años 90 se formó en Corrientes el grupo “Julián Zini y Neike Chamigo” acompañado por Rosita Leiva, Pochi Base, Martín Barbona, Antonio Alvarez y Francisco “Kingo” Buscaglia, Justamente “Kingo” Buscaglia, junto al también mercedeño Francisco Cerimele, compartieron su recuerdo de Zini. Cerimele acompañó al padre Julián desde la agrupación “Los Hijos del Pay Ubre”. Finalmente, Rosita Leiva se sumó al homenaje del sacerdote correntino fallecido el pasado domingo 16 de agosto.

El padre Julián Gerónimo Zini murió a los 80 años, tras luchar contra un cáncer que lo afectaba y por el que debió ser internado días pasados en el Hospital Vidal de la ciudad de Corrientes. Zini había nacido en el Paraje El Centinela, cercano a la ciudad correntina de Ituzaingó, y fue anotado en el registro en San José (Misiones) el 29 de septiembre de 1939.

Se lo valora como músico popular e intérprete dedicado al lenguaje y al cancionero de raíz folclórica del Litoral. Sus letras presentan un enfoque que arraiga tanto en las tradiciones de la región litoraleña como de la cultura popular emergente del profundo Corrientes. Julián Zini fue el quinto de siete hermanos, hijo de Leoncio Jerónimo y Celia Gallardo, vivió su infancia en Paraje Cambaí, en Monte Caseros, Corrientes, a orillas del Río Miriñay, antiguo puesto de las reducciones jesuíticas.

Realizó estudios de Filosofía y Teología en el seminario menor en la ciudad de Corrientes y los completó en el seminario mayor San José, de la arquidiócesis de La Plata. Fue ordenado sacerdote el 15 de diciembre de 1963 por monseñor Alberto Devoto, primer obispo de Goya. En su labor pastoral, fue párroco en las ciudades de Mercedes, Curuzú Cuatiá y Goya. En 1967 formó parte del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo junto a los padres Miguel Ramondetti, Osvaldo Catena, Domingo Bresci y Luis Farinello. En el último tiempo, fue vicario episcopal para la Cultura del obispado de Goya, con destino en la parroquia Nuestra Señora de Itatí, de Mercedes.

Sus temas se hicieron muy populares en el país a mediados de los ‘80. Especialmente a partir de la producción discográfica de grupos chamameceros renovadores como “Los de Imaguaré”, “Reencuentro” y “Neike Chamigo”. El padre Zini es autor y compositor de temas como “Compadre, qué tiene el vino”, “Qué triste y qué lindo”, “Antonio Gil”, “Cambá Violín”, “Tierra prometida”, y del rasguido doble “Mi niño chiquito”, entre otros.

“Julián fue y será una persona irrepetible”, dijo don Luis Landriscina, convocado por el músico Jorge Suligoy para recordar al oaí chamamecero. “Lo vamos a extrañar pero también lo vamos a recordar mucho por lo que dijo e hizo”, agregó. “Yo siempre trataba de escucharlo porque me asombraba todo lo que decía, siempre ibas a descubrir  algo con sus palabras. Tenía la altura y el vuelo de los grandes poetas, pero sabía decir las cosas con el lenguaje de la gente. Fue sencillo, elocuente y elevado al pensar. Era un iluminado por Dios”, precisó Landriscina.

“No inventaba las cosas, estaba convencido de lo que creaba, le salía del alma lo que decía porque Dios lo iluminaba”, añadió. Don Luis contó una anécdota concreta de la obra de Zini: “Cuando contó en una reunión en Corrientes por primera vez la historia del cabo Baruzzo le dije: esto supera lo de Martín Fierro, porque eso era ficción, y esto es historia e historia nuestra”.

El cuentista chaqueño despidió a su amigo con unas palabras sentidas. “Me sacudió la noticia, pero murió en el día del Señor. La Virgen de Itatí lo estaba custodiando para llevarlo el día del Señor, y no vamos a tener que rezar para pedir una entrada al cielo porque yo creo que lo estaban esperando allá porque él era un Cristo con micrófono”, expresó Landriscina.

“Es otro de los condenados a vivir porque la obra que hizo para evangelizar a tanta gente era de Jesús. Entonces debe estar allá arriba brindando, se tenía ganado el cielo”, manifestó. “Está condenado a vivir porque no se lo va a poder olvidar, toda la obra que hizo va a hacer que generaciones y generaciones van a recurrir a la obra de él para escuchar cosas sabias, para reencontrarse con la identidad, con la emoción”, dijo el artista chaqueño.

Y también el papa Francisco le dedicó una palabras al padre Julián Zini: “Lo considero uno de los grandes poetas del pueblo, creador de canto, de vida, de belleza. Pensando en él me viene a la mente el poema del “Gitano” Manuel Machado:

Hasta qué el pueblo las canta

las coplas, coplas no son.

Y cuando las canta el pueblo,

ya nadie sabe el autor.

Procura tú que las coplas

vayan al pueblo a parar,

aunque dejen de ser tuyas

para ser de los demás.

Así son los cantos del padre Julián, ya son del pueblo, de ese pueblo al cual entregó su vida sacerdotal, de ese pueblo humilde al que sirvió con generosidad de un padre que solo sabe dar vida. Al padre Julián un gracias grande como su corazón lo merece”.

El próximo sábado 29 de agosto, entre las 11 y las 12 horas, volveremos a hacer un pequeño homenaje al paí Julián Zini, profeta de la Esperanza en Jesús con su música bien correntina y litoraleña.