La música: un regalo para el alma, por María José Patiño, Oriana Silva y el maestro Gregory Carreño

martes, 12 de febrero de 2019
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12/02/2019 – En el ciclo dedicado a ¨La música y el canto, como herramientas de promoción¨, María José Patiño, coordinadora de la Orquesta Escuela Mediterránea Infantil y Juvenil de Córdoba, presentó al maestro Gregory Carreño, director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, y uno de los fundadores del Sistema Nacional de orquestas de su país.

El maestro Gregory: Una vida que inspira

El maestro Gregory, reflexionó en torno al tema de la música como don, diciendo que “El sonido, la música es una fuerza superior, y es emanada de esa gran energía superior, de allí proviene, por eso el sonido y la música, tocan nuestra alma, nuestro corazón, nuestro estado de ánimo, lo cambia, todo depende de la calidad de la música que uno escuche”, indicó.

En torno al talento musical que tiene y que lo llevó a dedicar su vida a la música, recordó que “Yo provengo de una familia musical, desde pequeño crecí entre músicos, cantadas, pero particularmente yo recuerdo que a los cinco años ya tocaba el instrumento típico de Venezuela, el cuatro, y cantaba canciones que me enseñaba mi padre, mi madre, mi abuela”. El maestro Carreño resaltó que aunque fue tocado por la música, él fue desarrollando el talento musical, “porque uno no hace nada con sólo tener un talento, si no lo cultiva y no lo alimenta de conocimiento”, señaló.

Por otra parte, indicó que “La música me ha dado una fortaleza grande para vencer cualquier vicisitud”. Cabe recordar, que en 1996 el maestro Carreño sufrió un accidente de tránsito que lo dejó cuadripléjico. Desde ese momento, según lo que transmitido por sus allegados, Gregory nació de nuevo.

En virtud de ello, uno de sus hijos, dijo en una entrevista que siente una profunda admiración por su padre: <Y ante la situación más adversa se levantó y fue como el fénix… de las cenizas, voló otra vez, volvió a la vida, y ver ese proceso en el día a día, hizo que mi admiración trascendiera hacia lo humano>.

El maestro Carreño, un discípulo del maestro Abreu

Por otro lado, Gregory Carreño, recordó con agradecimiento al maestro Abreu diciendo que “Soy un discípulo del maestro Abreu”. “Para mí el principal don del maestro era su magia presencial, cada ensayo era un aprendizaje, él nos decía en cada ensayo lo que era el proyecto, lo que él tenía en mente”. “Pero el don principal del maestro, a parte de su magia, fue decirnos la verdad, jamás nos engañó”.

En consecuencia, Oriana Silva, flautista, directora de orquesta y asistente de coordinación de la Orquesta Escuela Mediterránea, como ex alumna del maestro Gregory recordó las enseñanzas que le dejó el artista, diciendo que “Creo que el maestro Gregory, me transmitió esa convicción de vivir el día a día, él en esa situación penosa que quedó, en una cama, lo hizo, siguió adelante, y es un gran ejemplo para todos nosotros”.

Finalmente, María José Patiño, resaltó que “El don tiene varias acepciones, una de ellas es que es un regalo, un regalo que podemos hacer a otros, regalos para el alma, es también una habilidad -y destacó- en nuestro sistema, en nuestro proyecto, creemos que las habilidades no son innatas, son aprendidas, y también es una facilidad -indicó- que tienen las personas”. “Pero yo me quedo con la del regalo, el regalo que puede significar la música para los distintos momentos de nuestras vidas”. “Cuántas canciones identifican momentos muy importantes de nuestra vida”, puntualizó.

“Lo que hace que uno se sienta tan especial al estar rodeado de música, es porque uno está rodeado de belleza, entonces, quien la puede generar, disfrutar, interpretar, tiene un don especial”, concluyó María José Patiño.