“La primera tarea educativa es la vida en sí misma”

martes, 2 de febrero de 2021
image_pdfimage_print

02/02/2021 –  En el ciclo “Misionando con María”, junto a Puntos Corazón, dialogamos con Florencia Alvarez y con Iriana Ferreyra, jóvenes voluntarias enviadas en misión a Brasil.

Sobre su experiencia, Iriana comentó que hay preocupaciones que pueden resultarnos insignificantes pero, para otros que viven diferentes contextos, no son pequeñeces. En este sentido expresó que “la primera tarea educativa es la vida en sí misma”, dijo y agregó: “los quehaceres del día a día pueden parecernos poco importantes pero enseñarles a los chicos, por ejemplo, a limpiar su cuarto o ser responsables de sus cosas, son experiencias educativas”.

Por su parte, Florencia expresó: “Cuando hablamos de la misión educativa, es ser conscientes de que en todos nuestros actos estamos enseñando algo a las personas con las que compartimos el día a día” y recordó que en la casa donde compartían distintas experiencias educativas, había un momento específico para rezar el rosario:

“Les enseñábamos a la gente lo que significaba cada misterio. Ellos miraban nuestras actitudes y había algo que
les llamaba la atención para querer entender qué pasaba allí. La misión es un gran tiempo de gracia y el desafío es poder seguir haciéndolo en nuestro día a día”.

Ir abriendo el corazón sin temor a las adversidades

Las jóvenes misioneras coincidieron en que hay que abrir el corazón a lo que vendrá y no cerrarse a nuevas experiencias de vida ni dejarse desanimar cuando llega el desánimo en la misión.

En este sentido, Florencia contó que hubo momentos de frustración cuando todo no salía como lo esperaban. Y
fue en esa oportunidad donde los misioneros se preguntaron qué era lo que ellos deseaban para los jóvenes con los que compartían su día a día: “Había conflictos y nos preguntamos humildemente qué podíamos hacer”. La respuesta fue “salvar las almas de esos jóvenes”. “Eso significó darnos cuenta de que queríamos enseñar muchas cosas y quizás no teníamos la capacidad, pero sí podíamos dejarlo en las manos de Dios y rezar por ellos”.

“Fuimos educando el corazón durante esta misión. Uno de esos aprendizajes fue poder recibir todo con el corazón abierto. Ellos me enseñaron a cultivar la amistad”, recordó Iriana.

Ante esos momentos de incertidumbre en la misión, Florencia dijo que lo que más la ayudó fue la comunidad: “No estaba sola ante un problema. Confié y me dejé guiar por los que me acompañaban”, recordó.

Iriana resaltó la importancia de tener un alma de pobre: “Si uno ve a los amigos, nos reciben en las condiciones de su realidad. Sólo hay una cosa que ofrecer: el darse a uno mismo para poder amar y desprenderse de lo que a uno le gustaría”. Entonces, “en esas condiciones imperfectas, podremos estar para el otro desde nuestro dolor y el suyo, desde nuestras alegrías y las nuestras”, recalcó.

Por último, las chicas coincidieron en que, en la tarea educativa, “hay que confiar en Dios y en los misioneros que se quedan todos los días con la gente”.

¡Te invitamos a escuchar el programa completo y a compartirlo en tus redes sociales!

Ya llega a “Sal y Luz” el ciclo “Misionando con María” con nuestros hermanos de Puntos Corazón, movimiento misionero…

Publicado por Radio María Argentina en Lunes, 1 de febrero de 2021