La solidaridad es visión y actitud de vida

jueves, 13 de septiembre de 2018
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10/09/18- Todos los lunes recibimos al Padre Mateo Bautista, sacerdote Camilo, Master en pastoral de la salud y Licenciado en teología moral y espiritual, en el ciclo: “Te cuento un cuento para sanar”. En esta oportunidad leímos el relato “Bendita solidaridad”:

El profesor quería inculcar a sus alumnos de secundaria que la plata no es un bien absoluto, que el dinero es para el hombre y no el hombre para el dinero, que debe ser un bien común.

 Chicos, ¿recuerdan el éxito mundial que tuvo el disco de canto gregoriano grabado por los monjes del milenario monasterio benedictino de Silos en la provincia de Burgos, España?

 Sí, profesor.

 Pues bien, hete aquí que ante el rechazo de la oferta millonaria de una compañía discográfica para grabar un nuevo disco de canto gregoriano, el abad padre Clemente de la Serna declaró: Hemos querido que sea una opción evangélica y también en consonancia con la opción monástica, en concreto. Además, creemos que no es el dinero lo que soluciona los problemas del mundo. Es fácil creérselo. Existe el peligro de que de esa forma entremos en la misma dinámica de la sociedad de consumo. Creo que sólo con grandes cargas de amor y solidaridad se pueden solucionar un día los problemas del mundo, nunca con dinero. Chicos, ¿qué les parece esto a ustedes?

Se hizo un silencio meditativo. Un alumno del fondo de la clase se animó a opinar:

 Me parece un gesto simbólico en una sociedad de consumo.

Otro le replicó:

 Pero podrían haber donado las ganancias del nuevo disco para el tercer mundo, ¿no?

La observación hizo meditar a la clase. Alguien acotó:

 Tengo entendido que su misión espiritual como monjes no es arreglar la pobreza del mundo sino reflejar a Dios como valor absoluto y el valor de la fraternidad solidaria.

 Profesor, yo apoyo lo que dice mi compañero, pero seamos realistas: ¡Poderoso caballero es don dinero! El dinero no da la felicidad pero calma los nervios. El dinero mueve el mundo. Hasta se ha hecho amigo de la mafia y de la droga, – argumentó otro alumno con un cierto deje de resignación en su tono.

Una voz femenina se hizo oír:

 Yo veo que algunos países se hacen cada vez más ricos a costa de otros cada vez más pobres. No se produce ni se consume solidariamente. ¡La avaricia rompe el saco y chupa la sangre de los más carenciados! Lo que hay que cambiar es el corazón del hombre.

Un alumno con sentido del humor replicó:

 ¡Y cambiar el corazón de la mujer! Pero algunos no quieren hacerse a la idea de que vivimos en la tierra y no en el paraíso terrenal. ¡Y el hombre… y la mujer son muy jodidos!

Risas en todos.

 Y por cierto, es muy evidente que los países más ricos están llenos de problemas humanos y que los ricos también lloran y no son felices, – aportó otro compañero.

Con deje de cierta tristeza una atractiva alumna puso a consideración:

 Mi familia estaba unida hasta la muerte del abuelo. Por culpa de la herencia, algunos tíos míos ya no se hablan. La plata dividió a la familia. ¡Qué pena! La clave de los problemas del mundo es la solidaridad que empieza por casa, por nosotros.

 ¡Eso, eso! – exclamaron bastantes alumnos al unísono.

Y el profesor quiso terminar la hora de clase.

 Bueno, me parecieron muy ricas sus reflexiones.

Y además añadió:

 Hoy en el colegio se lleva a cabo la colecta anual de la solidaridad en pro de los más carenciados. Como venimos anunciando desde hace un mes, se va a pasar la bolsa de mano en mano por los 31 que somos en este aula. Hoy nosotros tenemos recursos, aportemos con generosidad.

Y se hizo la colecta.

Ya en dirección, en presencia del director y del profesor, dos alumnos contaron lo recaudado. El resultado: 7 monedas de 50 centavos, 5 monedas de un peso, 10 billetes de 2 pesos, 1 billete de 10 pesos, 2 tapas de botella, 1 ficha de subte, 2 chicles usados, un billete falso.

 

Moraleja: la solidaridad es la riqueza que desbarata toda pobreza. Pero, si no hay solidaridad en la riqueza,¡cuánta es su gran pobreza!

Y para el trabajo personal iniciábamos con esta reflexión:

Con el dinero se puede comprar…

la casa pero no un hogar,
la cama pero no el sueño,
el crucifijo pero no la fe,
un lugar en la tierra
pero no el cielo,
el lujo pero no la belleza,
la comida pero no el hambre,
el sexo pero no el amor,
el remedio pero no la salud,
las cosas materiales
pero no la felicidad.
Y si no eres solidario

teniendo plata,

serás tan pobre,

tan pobre,

tan pobre,

que sólo tendrás plata.

 

Cuando hablamos de solidaridad nos tenemos que preguntar :¿solidaridad con quién?; ¿solidaridad cómo?. “Primero solidario con uno mismo, porque si nos somos solidarios con nosotros mismos ¿cómo vamos a ser solidarios con los demás?. Se es solidario consigo apreciándonos, cuidándonos, viéndonos como hijos de Dios.”

 

¿Qué puede obstaculizar nuestra solidaridad?

Hay que cambiar la mente y el corazón. “Si vamos al Evangelio de San Marcos en el capítulo 9, nos habla de quién es el más importante. El más importante es el ayudado, el servido, el débil. La actitud del Señor Jesús en servir. Tener una cosmovisión y un corazón solidario. No es una cuestión de sentimientos, de afectos; es visión y actitud de vida.”

 

Te invitamos a escuchar la entrevista completa haciendo click en la barra de audio debajo del título.