“No hay duda que Jesús y María acompañan mi vida de cerca”, afirmó el diácono nicoleño Sergio Chamorro

lunes, 16 de noviembre de 2020
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16/11/2020 – Sergio Chamorro es diácono de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, y desde el próximo 12 de diciembre se convertirá en un nuevo sacerdote para esa comunidad. “El año pasado terminé la formación en el seminario San Carlos Borromeo de Capitán Bermúdez y el 27 de marzo me iban a ordenar sacerdote, pero por la pandemia todo se postergó. La ordenación, a cargo de monseñor Hugo Santiago,, será el 12 del mes que viene en la Catedral de San Nicolás a las 19 horas. Este templo hace tiempo atrás sufrió un terrible incendio pero gracias a Dios ya se está recuperando y reconstruyendo”, dijo Sergio.

“Nací en San Nicolás de los Arroyos el 6 de Noviembre de 1985. Mis padres son Alfredo, que está jubilado de una empresa metalúrgica, y María Rosa, que es ama de casa. Soy el mayor de tres hermanos, después de mi están Miguel y Yamila. Fui bautizado en la parroquia María Auxiliadora de los padres salesianos. Actualmente tendría que estar en la parroquia Nuestra Señora del Socorro de San Pedro, pero por la pandemia, estoy colaborando en la parroquia San Antonio de San Nicolás”, sostuvo Chamorro, quien destacó que “hace unos años atrás, cuando monseñor Santiago preguntó durante un almuerzo en casa quien de la familia había rezado para tener un sacerdote, nadie se hacía cargo, y fue mi abuelo Valeriano el que nos sorprendió a todos contando que había sido él. Su historia de conversión es muy linda, quedó impactado con una misión que pasó por San Nicolás y a partir de allí comenzó a rezar el rosario y a transmitir la fe a los demás”.

“Durante 6 años fui hijo único hasta que llegó Miguel, y luego de otros 6 años apareció Yamila en nuestra familia. Mi papá trabajó en Siderar, como tantos nicoleños. Tuvimos y tenemos una vida muy sencilla de familia, muy humana y muy cristiana”, agregó. “La fe me la trasmitieron mis abuelos paternos Valeriano y Rita, ellos me enseñaron a rezar y me regalaron la primera Biblia, me acompañaban a la misa. Luego mis papás me anotaron para comenzar la catequesis. Todo eso ayudó para que encuentre mi lugar en la comunidad”, manifestó Sergio.

“En la capilla Del Carmen, que atendían los padres salesianos hice la catequesis y recibí los sacramentos. También ayudé como catequista en mi adolescencia, participé del grupo de perseverancia y fui encargado del grupo de jóvenes. Estando en la comunidad el Señor despertó en mí la vocación sacerdotal. Aquí recuerdo a dos aalesianos que me acompañaron con mucho cariño, el padre Raimundo Rauch y el padre Sergio Gon. En el año 2004 vivimos en la ciudad un tiempo muy lindo, en varias parroquias de la cuidad, había grupo de jóvenes. Nos acompañaba el padre Francisco Benítez. Con él comenzamos un tiempo de misión por algunos pueblos de la diócesis. Ese tiempo de misión nos permitió vivir momentos que nos dejaron una profunda amistad que perdura en el tiempo, y también salieron muchas vocaciones, algunas a la vida religiosa, sacerdotal y familiar”, añadió.

“Los Salesianos y las Hijas de María auxiliadora acompañaron mucho mi vida y mi vocación hasta hoy. El padre Mario Deldegan y el padre Alejandro Gómez me invitaron a hacer una experiencia en el aspirantado salesiano en Funes, terminé la experiencia y regresé a mi cuidad. En el colegio Don Bosco de San Nicolás fui catequista y pastoralista del nivel inicial y primario. Mientras tanto estudiaba el profesorado de filosofía y el seminario catequístico en Rosario con la hermana Beatriz Casielo. Y también quiero recordar al Padre Juan Fasolato con quien compartimos un largo tiempo hasta su muerte. Pero el Señor nunca dejó de pensar en mí, ni dejó apagar el deseo de la vocación, y volvió a irrumpir en mi vida, a través de monseñor Héctor Cardelli, por quien tengo un gran aprecio. Fue el obispo quien me conocía de la pastoral y de estar con los salesianos que me dijo: “Hermano cuando te vas a venir con nosotros”. Y el padre Juan me dijo sabiamente: “Don Bosco no solo buscó a los jóvenes para que sean salesianos sino que buscó vocaciones para toda la Iglesia”. Y comencé este nuevo tiempo en el seminario San Carlos Borromeo de la localidad santafesina de Capitán Bermúdez. Fueron años muy lindos. En la persona del rector, padre Gustavo Rodríguez, agradezco a todos los formadores. Y a mí director espiritual, el padre Alejandro Botolli.  También recuerdo a la comunidad de Arrecifes y Lujan de San Nicolás, donde hice mi apostolado”, dijo Chamorro.

“También en el camino conocí y participo de Convivencia con Dios y de la Renovación Carismática. Actualmente tendría que estar en la parroquia del Socorro de San Pedro, pero por la pandemia, estoy colaborando en la parroquia San Antonio de San Nicolás. Por todo lo compartido, no hay duda que Jesús y María acompañan mi vida bien de cerca”, resumió el joven diácono.

Finalmente Sergio compartió esta oración misionera:

Señor Jesús, en esta mañana te doy gracias por el don de la vida,

por hacerme hijo de Dios en el bautismo, discípulo y misionero.

Así como has puesto en mi tu mirada

y me has llamado a seguirte y a servirte en los hermanos,

sigue llamando a hombres y a mujeres

para continuar trasmitiendo la buena noticia del Reino de Dios.

Amén.