“No hay que caer en el psicologismo ni en el espiritualismo”, afirmó el palotino Rodolfo Capalozza

lunes, 8 de noviembre de 2021
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08/11/2021 – En “Testigos de la Alegría”, el padre Rodolfo Capalozza, rector regional de los padres y hermanos palotinos en Argentina y Bolivia y secretario de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, habló de las sociedades de vida apostólica. “La vida consagrada tiene diferentes expresiones. Todos seguimos a Jesús, pero nos caracteriza un estila de vida cristiana determinada. Lo típico de la vida consagrada es la profecía, como dice el papa Francisco”, comenzó expresando.

“Las sociedades de vida apostólica vivimos en comunidad, vivimos la consagración pero siguiendo a Jesús apóstol. No tenemos votos solemnes, no ponemos el acento en lo jurídico sino en el llamado del Señor. Una característica de los palotinos, por ejemplo, es que nuestro fundador creó la Pía Unión, hoy Unión del Apostolado Católico, una comunidad con laicos sacerdotes y religiosos que tiene la tarea de llevar adelante la misión apostólica. Las sociedades de vida apostólica tenemos un carisma, es un don del Espíritu Santo y vivimos el Evangelio de Jesús desde un núcleo espiritual determinado. El carisma se alimenta de la espiritualidad. Esto tiene dos dimensiones: una es la mística y otra ascética”, agregó el padre Rodolfo.

Tenemos que cuidarnos de dos extremos: el psicologismo y el espiritualismo. La espiritualidad no niega lo humano sino que lo eleva. Como cristianos tenemos que aprovechar esto, estas grandes búsquedas espirituales. Me parece que en este tiempo tenemos que aprender a escuchar a los jóvenes para saber qué quiere decirnos Dios”, dijo Capalozza, quien formaba parte de la comunidad de San Patricio en Buenos Aires donde fueron asesinados tres sacerdotes y dos seminaristas de la comunidad palotina el 4 de julio de 1976, hace 45 años atrás.

A este hecho se lo conoce como la Masacre de San Patricio, ocurrido en el barrio porteño de Belgrano. Los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti fueron recordados por el padre Rodolfo, quien por poco se salvó de ser el sexto mártir. Capalozza era postulante y parte de la comunidad de los palotinos en el momento que sucedió la masacre de sus cinco compañeros. “Esa noche yo había ido al cine con los dos seminaristas, Emilio y Salvador, y cuando llegamos la película ya había empezado, por lo que decidimos quedarnos a la última función”, rememoró Rodolfo. “Como se hizo tarde, decidí no volver a Belgrano, que estaba en la otra punta de la ciudad y me fui a la casa de mis padres. A Emilio y Salvador los estaban esperando y, junto a los tres sacerdotes, fueron asesinados”, agregó, consciente de que él podía haber sido el sexto masacrado.