León XIV invita a buscar el silencio y el intercambio de palabras con Dios

miércoles, 14 de enero de 2026

Fuente: @VaticanMedia

14/01/2026 – En la audiencia general celebrada hoy, el Papa León XIV reflexionó sobre la naturaleza de la relación entre el ser humano y lo divino, tomando como eje la Constitución conciliar Dei Verbum. Durante su intervención en el Aula Pablo VI, el Pontífice destacó que la fe cristiana no se basa en un cumplimiento rígido de normas, sino en una «relación de amistad» que transforma radicalmente el vínculo con el Creador. Según explicó el Santo Padre, esta nueva alianza tiene como única condición el amor y permite que la distancia natural entre la criatura y Dios se acorte a través de la figura de Jesús.

El Papa subrayó que, aunque existe una asimetría evidente entre la fragilidad humana y la magnitud de Dios, la encarnación del Hijo permite a los hombres hacerse semejantes a Él. León XIV advirtió que esta semejanza no se logra a través de la transgresión, sino mediante el diálogo cotidiano. Citando las palabras de Jesús a sus discípulos, recordó: “Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”. En este sentido, la información difundida por el portal Vatican News detalla que el Pontífice instó a los fieles a valorar la Palabra como una herramienta de revelación personal y no como una simple charla superficial.

Para el Pontífice, la Constitución Dei Verbum es uno de los pilares del Concilio Vaticano II porque presenta a un Dios que, movido por el amor, “habla a los hombres como amigos y mora con ellos”. Este diálogo, que se vio interrumpido por el pecado en los relatos del Génesis, se restablece de forma definitiva en la nueva alianza. El Papa insistió en que esta amistad se alimenta de un intercambio de palabras verdaderas, donde la comunicación sirve para revelar quiénes somos realmente ante el Señor, creando así una comunión auténtica y profunda.

En cuanto a la práctica de la fe, el Santo Padre señaló que la escucha es el paso previo y necesario para que la Palabra penetre en el corazón. La oración, por tanto, no se entiende como un ejercicio para informar a Dios sobre lo que Él ya conoce, sino como un medio para “revelarnos a nosotros mismos” y cultivar el vínculo espiritual. León XIV hizo un llamado a integrar estos momentos en la rutina diaria, enfatizando que tanto en la liturgia comunitaria como en la intimidad de la mente, el cristiano debe buscar espacios de silencio y recogimiento.

Finalmente, León XIV advirtió sobre el riesgo de descuidar este vínculo sagrado, comparándolo con las relaciones humanas que pueden desgastarse por la falta de atención. El Papa concluyó su catequesis con una invitación directa a la perseverancia: “Si Jesús nos llama a ser sus amigos, intentemos no desoír su llamada”. Al cuidar esta relación mediante la oración y la meditación constante, el creyente descubre que la cercanía con Dios es, en última instancia, el camino hacia la salvación.

Fuente: Vatican News.