Catequesis del Papa: Que los laicos den testimonio de la fe en la sociedad

miércoles, 1 de abril de 2026

01/04/2026 – (Fuente: Vatican News) El Miércoles Santo, 1° de abril, el Papa continuó su ciclo de catequesis dedicado a la Constitución conciliar Lumen Gentium, centrando su reflexión en el cuarto capítulo sobre el papel de los laicos: “La Iglesia, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana”.

«Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados». Citando el pasaje de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco,  el Papa León XIV introdujo la reflexión de su catequesis del Miércoles Santo, 1° de abril, centrada en el cuarto capítulo de la Constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a los laicos. Ante unos 15 mil fieles, romanos y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro para escuchar su reflexión y recibir su bendición apostólica, el Pontífice se detuvo en esta sección del Documento conciliar se preocupa de explicar “en positivo la naturaleza y la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido definidos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados”. A continuación, el Papa Prevost,  quiso releer “un pasaje muy hermoso, que habla de la grandeza de la condición cristiana”:

«Por tanto, el Pueblo de Dios, por Él elegido, es uno: ‘un Señor, una fe, un bautismo’ (Ef 4,5). Es común la dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la filiación; común la llamada a la perfección: una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad» (LG, 32).

La dignidad y la libertad de los hijos de Dios

El Santo Padre evidenció que “antes que cualquier diferencia de ministerio o de estado de vida, el Concilio afirma la igualdad de todos los bautizados”. La Constitución – añadió –  no quiere que se olvide lo que ya había afirmado en el capítulo sobre el pueblo de Dios, es decir que la condición del pueblo mesiánico es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios (cfr LG, 9).

“Cuanto más grande es el don, más grande también es el compromiso”, puntualizó el Papa León y por esto el Concilio, junto con la dignidad, subraya también la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Con el nombre de “laicos” – precisó – el Concilio designa “a todos los fieles cristianos que, en cuanto incorporados al Pueblo de Dios por el bautismo, son partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejerciendo en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde”.

La misión de los laicos en la iglesia y el mundo

Junto con la dignidad, siguió explicando León, el Concilio subrayó también la “misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”, que “son partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejerciendo en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde”.

El pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa informe, sino el cuerpo de Cristo o, como decía Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda entre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial (cfr LG, 10). En virtud del Bautismo, los fieles laicos participan al mismo sacerdocio de Cristo. De hecho, «Cristo Jesús, supremo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los impulsa sin cesar a toda obra buena y perfecta» (LG, 34).

En este sentido, León XIV recordó a su predecesor, Juan Pablo II y su exhortación apostólica Christifideles laici, en la subrayaba que el Concilio dedicó páginas espléndidas “sobre la naturaleza, dignidad, espiritualidad, misión y responsabilidad de los fieles laicos”.

los Padres conciliares, haciendo eco al llamamiento de Cristo, han convocado a todos los fieles laicos, hombres y mujeres, a trabajar en la viña.

Y explicó que de este modo, su «venerado predecesor relanzaba el apostolado de los laicos, a quienes el Concilio había dedicado un Documento específico, del que hablaremos más adelante”.

El apostolado laical

“El amplio campo del apostolado laical no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo”, dijo el Obispo de Roma, detallando que «la Iglesia, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios». Y citando nuevamente la Constitución Apostólica Lumen Gentium, afirmó:

El mundo necesita que «se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz». ¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos!

Una Iglesia “en salida” abierta a la misión

Es la invitación a ser esa Iglesia “en salida” de la que nos ha hablado el Papa Francisco, subrayó León XIV:

Una Iglesia encarnada en la historia, siempre abierta a la misión, en la que todos estamos llamados a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Reino de Dios, ¡portadores de la alegría del Cristo que hemos encontrado!