Sínodo sobre la Sinodalidad: el camino a la implementación

miércoles, 20 de mayo de 2026

20/05/2026 – (Fuente: Vatican News) Se ha publicado el documento que indica las etapas, los criterios y las herramientas para las Asambleas de 2027-2028. El texto incluye el calendario, la metodología y los criterios que guiarán a las Iglesias locales de todo el mundo y a sus agrupaciones nacionales y continentales para compartir los frutos del camino iniciado tras la publicación del Documento Final.

Hacer memoria, interpretar, orientar, celebrar. Estos son los cuatro momentos clave de acompañamiento para las Iglesias locales, las Conferencias Episcopales y las agrupaciones continentales, en preparación para la Asamblea Eclesial que se celebrará en octubre de 2028 en el Vaticano. Para apoyar la fase de implementación del Sínodo, la Secretaría General del Sínodo ha propuesto estos pasos en el documento «Hacia las Asambleas 2027-2028: Etapas, Criterios y Herramientas para las Asambleas 2027-2028», publicado hoy, 20 de mayo. El texto define el calendario, la metodología y los criterios mediante los cuales las Iglesias locales de todo el mundo y sus agrupaciones nacionales y continentales están llamadas a compartir los frutos del camino iniciado tras el Documento Final del Sínodo 2021-2024, hasta la celebración de la Asamblea Eclesial en octubre de 2028.

El camino

El camino, que culminará con la celebración de cada etapa de una asamblea, se divide en cuatro fases progresivas, marcadas por verbos clave que resaltan su propósito eclesial y espiritual. El primer semestre de 2027 está dedicado a «Hacer memoria»: las asambleas de evaluación de las diócesis y eparquías están convocadas para revisar la experiencia de la implementación del Documento Final mediante un informe narrativo y una carta dirigida a las demás Iglesias. En el segundo semestre de 2027, llegará el momento de la «Interpretación»: las asambleas de las Conferencias Episcopales (nacionales o regionales) elaborarán un informe teológico-pastoral y una carta dirigida a las demás Iglesias locales.

Orientar

La etapa de orientación tendrá lugar durante los primeros cuatro meses de 2028, cuando las asambleas continentales elaborarán un informe prospectivo capaz de identificar prioridades y directrices compartidas. Octubre de 2028 será un tiempo de celebración: la asamblea eclesial de toda la Iglesia se reunirá en el Vaticano, junto con el Santo Padre; así, el camino emprendido se retomará y se entregará al discernimiento de toda la Iglesia. En todos los niveles, la Asamblea no es el momento final del proceso, sino un momento de celebración, evaluación, síntesis y, sobre todo, de revitalización de la conversión sinodal de la Iglesia.

Cuidar

Proteger la unidad del proceso es una cuestión común que se aborda en cada etapa: a la luz del camino recorrido desde la conclusión del Sínodo 2021-2024, y con miras a ofrecer sus frutos como un don a las demás Iglesias y al Santo Padre, ¿qué rostro concreto tiene la Iglesia sinodal misionera y qué nuevos caminos de sinodalidad están surgiendo en su comunidad? El documento especifica que no se trata de repetir la consulta del Sínodo ni de añadir más tareas a la vida de las comunidades, sino de releer lo ya vivido, reconocer sus frutos y dificultades, y poner la experiencia adquirida a disposición de las Iglesias en un espíritu de intercambio de dones.

Informe de las Asambleas Continentales

Las dos primeras Asambleas (local y nacional) produjeron dos textos complementarios: un documento de revisión —el informe narrativo para las diócesis y eparquías, el informe teológico-pastoral para las Conferencias Episcopales— y una carta a las demás Iglesias locales, redactada durante la propia Asamblea. Esta carta es el instrumento concreto para el intercambio de dones: cada comunidad ofrece lo que ha desarrollado y está dispuesta a acoger lo que las demás Iglesias ofrecen. Las asambleas continentales, sin embargo, prepararán un informe prospectivo que servirá de base para el Instrumentum laboris de la Asamblea Eclesial de 2028. Todos los materiales se presentarán a la Secretaría General del Sínodo según un calendario: antes del 30 de junio de 2027 para la etapa diocesana y eparquial; antes del 31 de diciembre de 2027 para la etapa de las Conferencias Episcopales; y para el 30 de abril de 2028, para la etapa continental, en preparación para la Asamblea Eclesial de octubre de 2028.

Grech: Un tiempo de discernimiento compartido

«Proponemos a las Iglesias locales no una tarea adicional», afirma el cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo, «sino un tiempo de discernimiento compartido y acción de gracias, en el que releer juntos lo que el Espíritu está haciendo crecer en la Iglesia y reconocer los pasos que estamos llamados a dar. Las asambleas no son, de hecho, una consulta sociológica ni un proceso deliberativo, ni tampoco una evaluación técnica, sino más bien una poderosa experiencia eclesial y espiritual de discernimiento: un momento de síntesis y revitalización del camino, para que el intercambio de dones entre las Iglesias se convierta en una experiencia concreta y la sinodalidad se traduzca cada vez más en el estilo ordinario de vida eclesial al servicio de la misión».

El documento subraya que la composición de las Asambleas debe ser coherente con su propósito y que la selección de los participantes debe garantizar una atención adecuada a las relaciones entre hombres y mujeres. y entre las distintas generaciones, a la diversidad cultural y eclesial —incluidos sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, miembros de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades, y fieles no integrados en estructuras organizadas— y a la presencia de personas en situación de vulnerabilidad o marginación. Se presta especial atención a la participación de los párrocos. Cuando sea pertinente, también podrán participar representantes de otras Iglesias y comuniones cristianas u otras religiones. Es fundamental, sin embargo, que las personas elegidas estén disponibles para apoyar el proceso más allá de 2028, contribuyendo así a garantizar su continuidad.

La responsabilidad del proceso recae en el obispo, el obispo diocesano o eparquial para las asambleas locales, el presidente de la Conferencia Episcopal para las asambleas nacionales o regionales, y los responsables de los organismos continentales para ese nivel. Los equipos sinodales, activos en todos los niveles, son responsables de su organización y coordinación.

Metodología

En cuanto a la metodología, el documento aboga por mantener el diálogo en el Espíritu, ahora ampliamente utilizado y extendido, como referencia metodológica preferida. El documento forma parte de La fase de implementación del Sínodo, tercera etapa del proceso descrito en la Constitución Apostólica Episcopalis Communio, sigue a la consulta del Pueblo de Dios (2021-2023) y a la fase de celebración, que culminará con las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en octubre de 2023 y octubre de 2024. Inaugurada por el Papa Francisco con la entrega del Documento Final, esta fase fue confirmada e impulsada por León XIV. El texto de hoy da mayor forma a lo que ya se anticipaba en las «Trazas para la fase de implementación del Sínodo» (29 de junio de 2025).

Junto con el Documento Final y las Pistas, el proceso también se acompaña de los Informes Finales de los Grupos de Estudio establecidos por el Papa Francisco tras la primera sesión de la Asamblea, que se publicarán progresivamente en el sitio web www.synod.va. La Secretaría General del Sínodo pondrá a disposición materiales de trabajo adicionales y organizará sesiones de formación en línea para apoyar a los responsables del proceso en las Iglesias locales.