28/11/2017 – «¡Construyan la paz. No se dejen igualar por la colonización de culturas. La verdadera armonía divina se hace a través de las diferencias. Las diferencias son una riqueza para la Paz!»
El Papa Francisco mantuvo hoy en en el Arzobispado de Rangún un cordial encuentro con 17 líderes religiosos de Myanmar, budistas, islámicos, hindúes, judíos, católicos y cristianos. El encuentro duró cerca de cuarenta minutos. Después de las intervenciones de algunos exponentes, el Papa pronunció su discurso, improvisando sus palabras en español.
Con su saludo lleno de gratitud, recordando el Libro de los Salmos, el Obispo de Roma exclamó: «“Qué hermoso es ver a los hermanos unidos”. Unidos no quiere decir iguales».
«En primer lugar, muchas gracias por haber venido. Quizás tendría que haber ido yo a visitar a cada uno de ustedes, pero ustedes han sido generosos y me ahorraron el trabajo. Gracias. En el momento en que ustedes hablaban me vino a la mente una oración. Una oración que rezamos a menudo, tomada del Libro de los Salmos: “Qué hermoso es ver a los hermanos unidos». Unidos no quiere decir iguales. La unidad no es uniformidad, aun dentro de la misma confesión. Cada uno tiene sus valores, sus riquezas, y también sus deficiencias. Somos todos diferentes y cada confesión tiene sus riquezas, sus tradiciones, sus riquezas para dar, para compartir. Y esto solamente puede ser si se vive en paz. Y la paz se construye en el coro de las diferencias. La unidad siempre se da con las diferencias. Por tres veces uno de ustedes usó la palabra armonía. Ésa es la paz: la armonía, la armonía. Nosotros, en este tiempo que nos toca vivir, experimentamos una tendencia mundial hacia la uniformidad, a hacer todo igual. Eso es matar la humanidad. Eso es una colonización cultural. Y nosotros debemos entender la riqueza de nuestras diferencias (étnicas, religiosas, populares), y desde esas diferencias se da el diálogo. Y desde esas diferencias uno aprende del otro, como hermanos… que, como hermanos, se van ayudando a construir este país, que incluso geográficamente tiene tantas riquezas y diferencias. La naturaleza en Myanmar ha sido muy rica en las diferencias. No tengamos miedo a las diferencias. Uno es nuestro padre. Nosotros somos hermanos. Querámonos como hermanos. Y si discutimos entre nosotros, que sea como hermanos. Que enseguida se reconcilian. Siempre vuelven a ser hermanos. Yo pienso que solo así se construye la paz. Yo les agradezco que ustedes hayan venido a visitarme. Soy yo que estoy visitando a ustedes. Y quisiera al menos que espiritualmente tuvieran esa visita: la de un hermano más. Gracias. Construyan la paz. No se dejen igualar por la colonización de culturas. La verdadera armonía divina se hace a través de las diferencias. Las diferencias son una riqueza para la Paz. Muchas gracias. Y me permito una oración: de hermano a hermanos. Una antigua bendición que nos incluye a todos: “El Señor los bendiga y los proteja, haga brillar su rostro sobre ustedes y les muestre su gracia. Les descubra su rostro y les conceda la paz”.
«En primer lugar, muchas gracias por haber venido. Quizás tendría que haber ido yo a visitar a cada uno de ustedes, pero ustedes han sido generosos y me ahorraron el trabajo. Gracias.
En el momento en que ustedes hablaban me vino a la mente una oración. Una oración que rezamos a menudo, tomada del Libro de los Salmos: “Qué hermoso es ver a los hermanos unidos». Unidos no quiere decir iguales. La unidad no es uniformidad, aun dentro de la misma confesión. Cada uno tiene sus valores, sus riquezas, y también sus deficiencias.
Somos todos diferentes y cada confesión tiene sus riquezas, sus tradiciones, sus riquezas para dar, para compartir. Y esto solamente puede ser si se vive en paz. Y la paz se construye en el coro de las diferencias. La unidad siempre se da con las diferencias.
Por tres veces uno de ustedes usó la palabra armonía. Ésa es la paz: la armonía, la armonía. Nosotros, en este tiempo que nos toca vivir, experimentamos una tendencia mundial hacia la uniformidad, a hacer todo igual. Eso es matar la humanidad. Eso es una colonización cultural. Y nosotros debemos entender la riqueza de nuestras diferencias (étnicas, religiosas, populares), y desde esas diferencias se da el diálogo. Y desde esas diferencias uno aprende del otro, como hermanos… que, como hermanos, se van ayudando a construir este país, que incluso geográficamente tiene tantas riquezas y diferencias. La naturaleza en Myanmar ha sido muy rica en las diferencias. No tengamos miedo a las diferencias. Uno es nuestro padre. Nosotros somos hermanos. Querámonos como hermanos. Y si discutimos entre nosotros, que sea como hermanos. Que enseguida se reconcilian. Siempre vuelven a ser hermanos. Yo pienso que solo así se construye la paz.
Yo les agradezco que ustedes hayan venido a visitarme. Soy yo que estoy visitando a ustedes. Y quisiera al menos que espiritualmente tuvieran esa visita: la de un hermano más.
Gracias. Construyan la paz. No se dejen igualar por la colonización de culturas. La verdadera armonía divina se hace a través de las diferencias. Las diferencias son una riqueza para la Paz.
Muchas gracias. Y me permito una oración: de hermano a hermanos. Una antigua bendición que nos incluye a todos: “El Señor los bendiga y los proteja, haga brillar su rostro sobre ustedes y les muestre su gracia. Les descubra su rostro y les conceda la paz”.
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