10/04/2026 – (Fuente: Vatican News) El Papa recibe en audiencia a los directivos y empleados del Instituto Nacional de Previsión Social Italiano. Teniendo en cuenta la desigualdad en la distribución de la riqueza y los «cambios» en el panorama laboral del siglo XX, invita a las instituciones asistenciales a «no olvidar al hombre» y a comprometerse con la defensa del trabajador y de la dignidad humana.
Toda la doctrina social de la Iglesia, desde León XIII hasta Francisco, ha tenido siempre «en el centro de la atención» «la respuesta a las necesidades concretas de las personas», en un recorrido sólido y coherente que «desemboca» en la encíclica Fratelli tutti del Papa Bergoglio y en la reafirmación de que el estado social, el estado del bienestar, es un «derecho universal».
Este es el sentido profundo del discurso que León XIV ha dirigido esta mañana, 10 de abril, a los cerca de 400 empleados y directivos del Instituto Nacional de Previsión Social de Italia (INPS), recibiéndolos en audiencia en la sala Clementina del Palacio Apostólico.
El Pontífice señala que el «papel social» de esta institución consiste en hacerse cargo «de las necesidades de muchas personas vulnerables a través de mecanismos de distribución equitativa de la riqueza». Una misión que legitima al Instituto Nacional de Previsión Social (INPS) para «actuar de manera eficaz en la promoción de una responsabilidad social que combine el desarrollo económico y la cohesión comunitaria».
El Papa amplía luego su mirada a la situación económica mundial, subrayando que, a pesar de que en el mundo hay «en conjunto mucha riqueza», «los pobres aumentan».
“Muchos cientos de millones de personas en todo el planeta viven sumidas en la pobreza extrema y carecen de alimentos, vivienda, asistencia médica, escuelas, electricidad, agua potable y servicios sanitarios indispensables. Sin embargo, hay riquezas desproporcionadas que permanecen en manos de unos pocos. Es un escenario injusto, ante el cual no podemos dejar de cuestionarnos y comprometernos a cambiar las cosas.”
La causa de esta situación de «desigualdad» no es la «falta de recursos». Para resolverla se necesita más bien la voluntad de afrontarla apuntando a una «distribución más equitativa que se realice con sentido moral y honestidad».
Esta atención al mundo del trabajo y a la ayuda a los necesitados impregna toda la doctrina social de la Iglesia, a partir del magisterio del Papa León XIII, quien en la encíclica Rerum novarumexhortó explícitamente a las instituciones de previsión y asistencia social a «velar por que al obrero nunca le falte trabajo». San Juan XXIII, en las encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris, elevó el bienestar social a derecho humano, una línea magistral seguida también por San Pablo VI. Hasta llegar a Juan Pablo II y su crítica al asistencialismo, y a la encíclica de Benedicto XVI Caritas in veritate. Un recorrido coherente que desemboca en la encíclica del papa Francisco Fratelli tutti.
El modelo propuesto es el de un sistema de seguridad solidaria, basado en los principios de subsidiariedad, responsabilidad social y fraternidad humana, siempre con el fin de orientar la intervención asistencial para permitir a todos «una vida digna mediante el trabajo».
Un ámbito en el que, en Italia, el INPS es sin duda un «actor principal».
“Por ello, aun ante la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema, vuestro compromiso debe estar siempre orientado también a salvaguardar su tejido solidario y su equidad, tanto en el ámbito de las pensiones como en el acompañamiento del trabajador a lo largo de su trayectoria profesional.”
Una tarea tanto más importante si se compara con los escenarios laborales del siglo XX, «transformados» por la «industrialización de la empresa», la «externalización de la producción», los «altos costes laborales» y el «apremiante desarrollo tecnológico», sobre los que se cierne la incógnita de la inteligencia artificial, «aún por analizar y evaluar en sus múltiples facetas». Cambios que han tenido y siguen teniendo un impacto decisivo en la vida de las personas.
“Las trayectorias laborales, que durante mucho tiempo fueron en su mayoría lineales, con puestos de trabajo que a menudo se ocupaban de por vida, ahora se caracterizan por una mayor precariedad y variabilidad, con el auge de modelos de trabajo temporal, a tiempo parcial, de cesión, a demanda, a menudo autónomos, en las formas más variadas e híbridas”.
Al término de su discurso, León XIV recuerda y hace suyas las palabras de exhortación que el Papa Francisco dirigió a su vez a los directivos y empleados del INPS en 2015, cuando les invitaba con vehemencia a «no olvidar al hombre», a «trabajar para quienes trabajan» y a «apoyar a los más débiles», garantizando «la dignidad y la libertad de vivir una vida auténticamente humana».
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