María, Madre de Dios: una clave de fe para empezar el año con esperanza

jueves, 1 de enero de 2026

30/12/2025 – ¿Puede una mujer ser madre del Dios eterno? Cada 1º de enero, la Iglesia propone una solemnidad que, lejos de ser un detalle devocional, toca el corazón mismo de nuestra fe: Santa María, Madre de Dios. El Padre Mario Sánchez, miembro del Secretariado Nacional de Liturgia (SENALI), reflexionó en Radio María sobre el profundo significado de esta solemnidad que corona la octava de Navidad y abre el año civil. No se trata de una coincidencia menor, sino de una verdadera clave espiritual para comenzar el año desde la fe.

La Iglesia proclama a María como Theotokos —Madre de Dios— desde el Concilio de Éfeso (431), el primer dogma mariano de la historia. Sin embargo, como explicó el sacerdote, este dogma no nació de una decisión aislada, sino de un largo camino de fe vivido por el Pueblo de Dios.

“Cuando el Concilio declara el dogma, ya había una tradición viva que lo celebraba en la oración, en la liturgia y en la iconografía”.

¿En qué sentido María es Madre de Dios?

Uno de los puntos centrales de la catequesis fue aclarar un malentendido frecuente. María no es madre del Dios eterno en cuanto eternidad, sino madre de Dios Hijo en cuanto encarnado.

María es criatura, nacida en el tiempo, preservada del pecado desde su concepción. Dios, en cambio, es eterno. La maternidad divina se comprende desde el misterio de la Encarnación: el Hijo de Dios comienza a existir como hombre en la historia gracias al sí de María y la acción del Espíritu Santo.

“María es madre de Dios Hijo, del Hijo hecho hombre. Desde ahí entendemos el dogma”.

Este dogma está íntimamente unido a otros dos pilares marianos: la virginidad de María y su Inmaculada Concepción, que garantizan que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.

¿Por qué se celebra el 1º de enero?

El Padre Mario explicó que la fecha no fue elegida por el inicio del año civil, sino porque coincide con el octavo día de la Navidad, es decir, el cierre de la octava navideña. Así como ocurre con la Pascua, la Iglesia prolonga litúrgicamente la Navidad durante ocho días completos.

El 1º de enero se convierte así en el corolario solemne del misterio de la Encarnación. Por eso, litúrgicamente, la misa del 31 por la tarde ya corresponde a esta solemnidad, con el mismo valor y las mismas lecturas.

María y el inicio del año: una providencia de fe

Desde una mirada creyente, comenzar el año celebrando a María Madre de Dios no es casualidad, sino una verdadera “diocidencia”, como expresó el sacerdote. Es poner el año entero bajo su cuidado maternal.

“Consagramos el año al cuidado de la Virgen, sabiendo que como madre siempre cuida a sus hijos”.

María aparece así como modelo de acogida, escucha y cuidado: cuidar a Jesús como ella lo cuidó, recibirlo como ella lo recibió, dejar que Él habite el corazón con la misma docilidad.

Además, esta solemnidad coincide con la Jornada Mundial de la Paz, instaurada por el Papa, reforzando una dimensión esencial de María: mujer de paz, sencillez y armonía.

Un comienzo de año con esperanza

Celebrar a Santa María Madre de Dios es comenzar el año desde la ternura, la confianza y la esperanza. Es dejar que una madre nos tome de la mano y nos conduzca hacia su Hijo.

“Pongamos nuestra vida y nuestro corazón en manos de María, que nos va a conducir por el mejor camino, seguramente”.