Córdoba y Cuyo: el comienzo del sueño Libertador

lunes, 12 de enero de 2026

11/01/2026 – En «Senderos de mi tierra» iniciamos un recorrido histórico por las rutas sanmartinianas, un espacio dedicado a desentrañar la estrategia y el misticismo detrás del Cruce de los Andes. En una reveladora entrevista, Carlos Basualdo, secretario de la Asociación Sanmartiniana de San Juan, dialogó sobre los cimientos de la mayor epopeya sudamericana.

En este relato, encontramos un dato que la historia oficial a veces relega a las «letras pequeñas»: Córdoba fue la verdadera cuna del pensamiento libertador. Tras su paso por el Ejército del Norte y el histórico encuentro con un Belgrano cuyos soldados «estaban desnudos» por la falta de apoyo porteño, San Martín comprendió que la vía por el Alto Perú era impracticable. Fue en la Estancia de Saldán, en Córdoba, donde el General se retiró para recuperar su salud y, en la quietud de las sierras, diseñó el plan continental: cruzar la cordillera, liberar Chile y llegar al Perú por el Pacífico.

San Martín no fue solo un genio militar, sino un operador político magistral. Su exigencia de declarar la Independencia antes de partir fue innegociable: «Si no somos independientes, ¿a quién represento?», sostenía. En San Juan, el General impulsó la designación de Narciso Laprida como diputado, quien terminó presidiendo el Congreso de Tucumán el histórico 9 de julio de 1816.

Finalmente, el protagonismo del pueblo cuyano fue calificado como esencial. San Juan, Mendoza y San Luis se entregaron por completo a la causa. Hombres y mujeres aportaron desde dinero y joyas hasta mantas y ganado, quedando la región sumida en la pobreza tras la partida del ejército. Esta entrega absoluta, sumada a la colaboración de figuras como Álvarez Condarco y Fray Luis Beltrán, permitió que en enero de 1817 comenzara la marcha hacia la gloria.

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