12/01/2026 – En un nuevo «Reflexiones para la Semana» nos acompañó la hermana Constanza Lo Sardo, del Instituto de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Desde la Misión «Sacre Coeur», en Benín, África, nos animó a preguntarnos desde dónde queremos vivir este 2026 y nos recordó la virtud y el deber al que se refería la beata Catalina de María Rodríguez: el agradecimiento.
La hermana Constanza propone pensar el inicio del año como una oportunidad para elegir un “desde dónde” vivir. En lugar de centrarse en metas o exigencias, invita a comenzar desde la gratitud, entendida como un pilar esencial de la vida cristiana y humana. Inspirada en el Evangelio de Lucas, recuerda el momento en que Jesús alaba al Padre con júbilo por haberse revelado a la gente sencilla, y señala que el saberse amado es la fuente más profunda del agradecimiento.
Esa convicción se vuelve concreta en su experiencia misionera cotidiana. Al compartir la vida con comunidades sencillas, descubre una forma de agradecer que no nace de la abundancia, sino del reconocimiento de lo que hay. Relata una escena vivida tras la Navidad en una pequeña comunidad cristiana: un pesebre sin imágenes, vacío, pero preparado. Al celebrar allí la Eucaristía, comprendió la hondura del gesto cuando la gente le dijo: “No tenemos figuras, pero tenemos pesebre”. Ese vacío dispuesto se volvió signo de espera, de fe y de gratitud.
La hermana destaca que muchas veces quienes tienen menos son capaces de agradecer más, porque no se quedan en la queja por lo que falta, sino que celebran lo recibido. Desde allí, propone un ejercicio sencillo para la vida diaria: detenerse cada día y reconocer al menos tres motivos de agradecimiento, desde lo bueno, lo auténtico y lo que nos habla de Dios.
Finalmente, retoma el legado de la beata Catalina de María, quien enseñaba que “la gratitud es una virtud y un deber que debemos practicar siempre”. Practicarla, dice, transforma la mirada, limpia el corazón y permite reconocer en lo cotidiano pequeñas presencias de Dios. En ese ejercicio humilde y constante, el agradecimiento deja de ser una idea olvidada y se convierte en un camino para vivir el año con mayor profundidad y alegría.
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