La Virgen María en la Fe de Paraguay y Uruguay

sábado, 17 de enero de 2026

17/01/2026 – La imagen de la Virgen María ocupa un lugar central en la historia espiritual y cultural de los pueblos de América. Desde la llegada del cristianismo al continente, María fue asumida no solo como madre de Jesús, sino también como madre cercana de los pueblos, protectora de los más humildes y signo de esperanza en medio de las dificultades.

Sus distintas advocaciones, surgidas en contextos históricos y culturales propios, se convirtieron en puntos de encuentro entre la fe, la identidad y la vida cotidiana de millones de personas.

En América del Sur, la devoción mariana se expresa de manera especialmente profunda en Paraguay y Uruguay, dos pueblos vecinos que, aun con historias distintas, comparten una fe sencilla, arraigada y popular. En ambos países, la Virgen María es invocada como guía en los momentos decisivos de la vida nacional y como presencia materna que acompaña el caminar del pueblo. Las peregrinaciones, las fiestas patronales y la transmisión de la devoción de generación en generación dan cuenta de una fe viva que trasciende fronteras.

La relación entre Paraguay y Uruguay también se refleja en la confianza puesta en María como sostén espiritual y símbolo de unidad. Mientras Paraguay encuentra en la Virgen de Caacupé un corazón maternal que congrega multitudes cada año, Uruguay reconoce en la Virgen de los Treinta y Tres a la protectora de su proceso fundacional y de su identidad nacional. Ambas advocaciones expresan una fe encarnada en la historia, profundamente ligada a los anhelos de libertad, justicia y fraternidad de sus pueblos.

La Virgen de Caacupé, patrona del Paraguay, es el corazón espiritual de la nación guaraní. Su devoción se remonta al siglo XVII y está marcada por una fuerte identidad cultural y popular. Cada 8 de diciembre, miles de fieles llegan hasta el santuario para agradecer, pedir y renovar su confianza en María, a quien reconocen como “Madre de los paraguayos”. Caacupé es signo de consuelo en el dolor, fortaleza en la adversidad y esperanza para quienes confían en su intercesión.

Sobre esta advocación dialogamos con el padre Simón Sarmiento, jesuita paraguayo quien al respecto explicó que, «el nombre de María es la «Virgen de los Milagros de Cadacupé». Lo que nos quiere decir es que pongamos nuestra confianza plena en Dios y en su madre, que con ella podemos alcanzarla. Como sabrán, Paraguay es un país donde pasan muchas crisis económicas, sociales y mucha gente acude esperando el milagro, el milagro de la salud, el milagro de ingresar a la universidad, el milagro de unas mejores condiciones de vida. Entonces, como que el el mensaje principal es que Dios está con su pueblo. Dios camina, escucha el clamor del pueblo y trata de responder desde esa experiencia de fe que el pueblo paraguayo tiene».

El padre Simón tambien destacó lo que la Virgen de Caacupé representa para el pueblo paraguayo y declaró: «Cómo sabrán, Paraguay es un país muy católico, la gente tiene mucha devoción. Entonces, la gente pone la fe en la Virgen , que es la intercesora con su hijo Jesús, como para poder alcanzar los favores, ¿verdad? Entonces, como poner nuestra fe plena en Dios, que todo es posible para aquella persona que cree y pone su confianza en Dios a través de la vida. Es como el mensaje principal que tiene, ¿verdad? que no hay nada imposible para Dios. Entonces, por ahí va el mensaje de un pueblo que peregrina con fe».

Por su parte, la Virgen de los Treinta y Tres es la patrona del Uruguay y está íntimamente ligada al nacimiento de la patria. Su imagen acompañó a los Treinta y Tres Orientales en la gesta libertadora, convirtiéndose en símbolo de protección y fe en los momentos fundacionales del país. Desde entonces, María es venerada como Madre del pueblo oriental, presente en la vida religiosa y en la memoria histórica de la nación.

El padre Agunstín Borba, jesuita uruguayo habló sobre esta advocación y destacó que «esta imagen de María aparece uniendo divisiones, aparece uniendo también distintos pueblos, porque en estas batallas de la independencia estos 33 eran representantes de distintos pueblos. Ene se marco, María quería una unidad, un pueblo, una nación. Entonces, María representa para ellos esa fuerza de la unidad era la imagen que los iba unificando, que los iba sintiendo parte de un mismo pueblo, ¿no? Más allá de las diferencias, más allá de los lugares a los que cada uno de ellos pertenecía. Entonces, hay un un mensaje. Es una imagen que congrega, que unifica, que nos ayuda a sentirnos parte de un mismo pueblo. Y después, por otro lado, esta imagen de María como guía, como protectora y guía».

Tanto la Virgen de Caacupé como la Virgen de los Treinta y Tres expresan una misma fe mariana vivida en contextos distintos, pero unida por el amor filial del pueblo hacia María. En ellas, Paraguay y Uruguay encuentran un puente espiritual que une tradición, historia y esperanza. La devoción mariana continúa siendo hoy una fuente de identidad, consuelo y compromiso para los pueblos americanos que siguen confiando en la presencia maternal de la Virgen María.