Sabiduría en la sencillez: Lecciones de vida desde una aldea en Benín

martes, 20 de enero de 2026

20/01/2026 – En este inicio de enero de 2026, Radio María nos invita a un viaje espiritual y cultural que atraviesa fronteras. Desde la pequeña aldea de Kpari, al oeste de Benín (África), la hermana María José, de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, comparte una reflexión profunda sobre las diferencias entre el ritmo frenético de Occidente y la vida minimalista en las misiones.

Casas grandes, familias pequeñas; casas pequeñas, familias grandes
La hermana María José describe una realidad que interpela nuestras prioridades. En Kpari, las viviendas son del tamaño de una esterilla para dormir, pues la vida transcurre bajo la sombra de un mango o junto al fuego de la cocina al aire libre. «En Argentina tenemos casas grandes con familias pequeñitas; aquí, las casas son mínimas y las familias numerosas, pero el agradecimiento es inmenso», reflexiona la religiosa.

Mientras que en las ciudades abundan los conocimientos y la sobreinformación, en la aldea predomina la sabiduría de la sencillez. El respeto por los ancianos y la capacidad de escucha son pilares fundamentales. A diferencia de nuestra cultura de «contactos sin conversación», los hombres de la aldea se reúnen al atardecer en tertulias que recuerdan a los antiguos foros romanos, priorizando el encuentro real sobre la conectividad digital.

La batalla de los dos lobos
Durante la entrevista, la hermana recordó una antigua leyenda sobre dos lobos que luchan en nuestro interior: uno representa la ira y el resentimiento; el otro, la paz y la solidaridad. Ante la duda de cuál gana, la respuesta es clara: aquel que alimentamos. En el día a día de la misión, alimentar al «lobo bueno» significa bajar los decibeles, respetar los tiempos de la naturaleza y practicar la compasión en los detalles más mínimos.

«Hay que quitar la viga del propio ojo para ayudar al hermano. Mi misión es contarles que Dios los ama, que son sus preferidos, más allá de cualquier pobreza».

El eco del corazón
El trabajo misionero no solo consiste en dar, sino en recibir. La hermana María José destaca el impacto de escuchar las reflexiones de la gente local sobre el Evangelio, traducidas del francés a lenguas como el batonú o el vialí. Es en esa respuesta del otro donde se encuentra la verdadera riqueza: una sabiduría que no se aprende en los libros, sino en la quietud de un corazón agradecido.

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