20/01/2026 – El pensamiento práctico, desde la filosofía, no se limita a la mera aplicación de normas o teorías abstractas, sino que se orienta a discernir cómo actuar bien en situaciones concretas. En esta línea, el profesor Diego Fonti subraya que la ética y la política pertenecen al ámbito de la razón práctica: un modo de pensar que nace del encuentro con la realidad, con los otros y con los conflictos propios de la vida social.
No se trata de buscar verdades universales desligadas del contexto, sino de ejercitar una racionalidad situada, capaz de orientar decisiones responsables.
En el campo de la ética, el pensamiento práctico implica reconocer que las acciones humanas están atravesadas por valores, fines y consecuencias. Para Fonti, la ética no es un código cerrado, sino una tarea permanente de reflexión sobre el sentido de nuestras elecciones, especialmente allí donde aparecen la vulnerabilidad, la injusticia o el sufrimiento. Pensar éticamente es, entonces, aprender a deliberar, a escuchar y a asumir la propia responsabilidad frente a los otros, evitando tanto el relativismo cómodo como el moralismo rígido.
En la política, el pensamiento práctico se expresa como una reflexión crítica sobre la convivencia, el poder y el bien común. Desde esta perspectiva, la política no puede reducirse a técnica ni a mera administración, sino que exige una reflexión ética sobre las decisiones que afectan a la comunidad. El aporte del pensamiento práctico, tal como lo propone Diego Fonti, consiste en recuperar la política como espacio de diálogo, conflicto y construcción colectiva, donde la razón se pone al servicio de la justicia y de la dignidad humana en contextos históricos concretos.
Estos son los conceptos trabajados en esta oportunidad por el doctor Diego Fonti, , licenciado y doctor en filosofía, profesor de la Universidad Católica de Córdoba e investigador del Conicet.
Se puede acceder a la reflexión completa en el reproductor de videos ubicado bajo el título.