25/01/2026 – En la inmensidad de la Puna jujeña, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, se erige San Francisco de Alfarcito, una comunidad que ha transformado su herencia ancestral en un modelo de turismo sustentable comunitario. Lejos de la oferta convencional, este pueblo invita a los viajeros a una «nueva forma de vivir», basada en el respeto por el territorio, la cultura compartida y el encuentro genuino entre personas.
Iber Sarapura, referente del proyecto, explica que lo que Alfarcito ofrece es su propia identidad. «Compartimos nuestra forma de vida y la conexión con nuestro territorio», señala. El proyecto se sostiene sobre pilares como los saberes heredados, donde guías locales como Orlando actúan como «el ojo de la comunidad», transmitiendo historias de abuelos sabios que aprendieron a leer el clima y la tierra sin tecnología, priorizando siempre el bien común sobre el individual.
Tradiciones que respiranLa vida en Alfarcito está marcada por el calendario natural y espiritual. Una de sus ceremonias más profundas es la «señalada», celebrada en tiempos de lluvia. En este rito, se agradece a la Pachamama y se marcan las llamas con lanas de colores para identificar a sus dueños. Asimismo, el Festival de la Donosa, que se realiza cada julio, busca fortalecer el rol de la mujer puneña —la warmi—, destacando sus habilidades en el hilado, el pastoreo y el canto de coplas.
Sabores y tejidos con historiaLa gastronomía es otro eje de innovación. La comunidad ha logrado, tras años de aprendizaje, consolidar el emprendimiento «Trucha Altipampas», ofreciendo este plato en pleno desierto de altura. Sin embargo, el tesoro culinario sigue siendo el asado de llama en bolsa, una cocción de más de diez horas en horno de barro que resulta en una carne suave y nutritiva.
Por otro lado, la marca Lloque nuclea a 16 familias de tejedoras que mantienen técnicas milenarias, como el tejido a cinco agujas y el telar, enviando sus productos a todo el país para sostener la economía local.
Una invitación al encuentroPara quienes deseen visitar este rincón jujeño, la comunidad recomienda el contacto previo a través de sus redes sociales (Instagram: @SanFranciscodeAlfarcito) o su nueva web vivealfarcito.org. Como bien expresa el coplero Humberto Carrillo, en Alfarcito cada mensaje es un «alago nacido del corazón», esperando a quienes busquen silencio, altura y, sobre todo, comunidad.
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