30/01/2026 – El próximo 11 de febrero, la ciudad de Alta Gracia recibirá a miles de fieles que peregrinarán desde distintos puntos de la provincia de Córdoba hacia el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Ante la magnitud de la convocatoria, tanto la curia encargada del predio como el municipio local ya han definido la programación religiosa y un operativo de seguridad integral para asistir a los caminantes durante todo el trayecto y su llegada a la Gruta.
El padre Pablo Pavone, rector del santuario, destacó que la organización se encuentra en una etapa avanzada gracias a la experiencia de años anteriores. «Los preparativos siempre son muy organizados. Es una estructura y un aparato que ya heredé de las gestiones anteriores, así que funcionan muy bien con un grupo de gente que hace esto desde hace muchos años; está todo muy aceitado», explicó el sacerdote, subrayando la continuidad del trabajo logístico.
La peregrinación, que implica un recorrido de aproximadamente 35 a 40 kilómetros desde Córdoba capital, es descrita por Pavone como un espacio de profunda espiritualidad. «Es un día donde se reciben muchas gracias. Hay realmente una fuente de gracia muy importante», señaló el rector. Asimismo, resaltó que el objetivo principal es el encuentro con la trascendencia: «Es un encuentro con Dios, un encuentro con la Virgen que te lleva directamente a Él. Hablo de ese tipo de gracias que son las que quedan para siempre».
En cuanto a la diversidad de los participantes, el rector observó que la devoción se manifiesta de múltiples formas, ya sea a pie, en bicicleta o incluso en patines. Pavone definió este evento como una «manifestación popular por excelencia», donde acude mucha gente que quizás no mantiene una práctica religiosa cotidiana pero que «vive su fe desde acontecimientos como este». Para el sacerdote, la persistencia de estas expresiones es un testimonio de la vigencia del culto a la Virgen de Lourdes.
De cara a la preparación física, el padre Pavone recomendó prudencia a los peregrinos, sugiriendo el uso de calzado cómodo, hidratación constante y, sobre todo, evaluar las condiciones de salud personales. «El tema es encontrarse con ella. La Virgen no quiere que nos dañemos; si yo me daño el cuerpo, es una cosa contraria a lo que ella y Dios quieren», advirtió, instando a los fieles a no realizar esfuerzos que resulten perjudiciales.
Finalmente, el cronograma del 11 de febrero incluirá diversas celebraciones litúrgicas, comenzando con una misa a la medianoche. La celebración principal será a las 6 de la mañana, presidida por el obispo auxiliar Alejandro Mussolino, mientras que por la tarde se llevará a cabo la misa de los enfermos encabezada por el arzobispo de Córdoba. Además de las ceremonias, habrá una «pastoral de la escucha» conformada por laicos preparados para recibir las inquietudes y agradecimientos de los visitantes.
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