30/01/2026 – En la fiesta de Don Bosco vale la pena detenernos en un detalle poco conocido y muy sugerente: los magos lo adoptaron como su patrono, recordando cómo él supo usar juegos, trucos e ilusiones como un lenguaje cercano para educar, atraer y abrir el corazón de los jóvenes.
En su estilo, la magia no era engaño sino puente: un recurso del espectáculo y del entretenimiento que despertaba asombro y preparaba el alma para algo más profundo. Y ahí aparece una consigna clave para nuestra vida: distinguir entre la magia y la mentira, que no es magia, porque confunde, manipula y hiere la confianza.
Como cada viernes, nos encontramos con el Padre Humberto González en este ciclo: “Reflexiones para el finde” quién nos guió en una reflexionar sobre este tema.
El padre «Humbi» destacó: «El mago tiene que respetar a su público y el público tiene que respetar al Mago, ¿no? Y creo que Don Bosco hizo magia porque realmente en su vida fue un hombre que podría haberse sentido desbordado por la situación. Es decir, cuando buscamos a Don Bosco siempre decimos que es el santo de los jóvenes, es el santo de los niños, porque se tuvo que hacer cargo o asumió su misión en un momento muy difícil de Italia y de Europa, donde había realmente mucha juventud Abandonada, ¿no?, huérfana en muchos aspectos, pero también habían trabajadores desocupados, habían muchos ancianos dejados de lado, había toda una situación social muy dura y Don Bosco no pretendió abarcar todo. Don Bosco entendió que su llamado iba a los niños y a los jóvenes, que creo quela primer sabiduría es eso», ¿no? Darse cuenta que eh no es el Superman.»
Se puede acceder a la entrevista completa en el reproductor de videos ubicado bajo el título.