09/02/2026 – En un nuevo «Reflexiones para la Semana» nos acompañó el padre Federico Muchiut, vicario de la Parroquia Inmaculada Concepción, en Villa Ocampo, Santa Fe. En esta ocasión nos invitó a profundizar en el sentido de la escucha, entendido no solo como una capacidad física, sino como una actitud interior esencial para la vida humana y cristiana.
El padre Federico propone detenernos en la escucha como un gesto vital, respetuoso y transformador, especialmente en un mundo marcado por la velocidad, el ruido y la dispersión constante. Al respecto, recuerda la canción «Eco» del artista uruguayo Jorge Drexler, cuya letra inspira la reflexión central: palabras que viajan en el tiempo, que esperan un oído atento para resonar y encontrar un corazón donde reposar. Allí, la escucha aparece como un encuentro profundo entre quien habla y quien recibe, capaz de llenar vacíos y generar comunión.
Desde esta imagen poética, el padre profundiza en el valor del oído como el sentido menos invasivo y, a la vez, el más comprometido. Escuchar implica silencio, atención y acogida, pero también supone involucrarse en la vida del otro con ternura y respeto. En este sentido, recuerda una enseñanza clave de la fe bíblica y cristiana: “He escuchado el clamor de mi pueblo y no quiero quedar indistinto a eso. Quiero involucrarme en su vida”. Dios mismo se presenta como un Dios que escucha, y esa escucha es el punto de partida para amar.
La reflexión se vuelve especialmente actual al describir una sociedad saturada de estímulos, donde muchas veces se oye sin escuchar. Recuperar el silencio aparece entonces como una necesidad urgente, no para aislarnos, sino para volver a vincularnos en profundidad. Escuchar sin juzgar, sin preparar respuestas ni consejos inmediatos, es ya una forma concreta de sanar y acompañar.
Finalmente, la invitación se extiende a la vida comunitaria y pastoral. Una Iglesia que escucha, que hace silencio y que acoge, se vuelve verdaderamente sinodal. Porque cuando una comunidad hace lugar para la escucha, la voz que resuena allí es la voz del Padre, es la voz de Dios.
Para escuchar la reflexión completa accedé al video del inicio