La Peregrinación Brocheriana vivió su acto central

lunes, 16 de marzo de 2026

16/03/2026 – La localidad de Villa Cura Brochero se vistió de fiesta para celebrar el acto central de la 30ª edición de la peregrinación brocheriana. Tras un intenso recorrido de 12 horas, miles de peregrinos arribaron ayer por la tarde a la plaza principal, donde fueron recibidos con entusiasmo por el Obispo de Cruz del Eje, Monseñor Hugo Ricardo Araya.

Una fe que camina y se hereda En un clima de profunda emoción, Monseñor Araya destacó la magnitud de este encuentro que trasciende las fronteras de la provincia. «Es agradecer que tenemos fe, porque la fe es un don de Dios… que nuestros padres nos hayan transmitido la fe y nosotros podamos a su vez transmitirla a otras generaciones», reflexionó el Obispo. Para el prelado, la figura del «Cura Gaucho» sigue siendo una respuesta vigente a los desafíos actuales: «Brochero es providencialmente un mensaje de Dios para estos tiempos… El cura aparece como alguien con tanta riqueza de personalidad, de creatividad y de fortaleza».

Devoción popular y cultura rural La jornada de hoy continúa con celebraciones religiosas, misas y procesiones que combinan la mística espiritual con las tradiciones locales. El Obispo resaltó la diversidad de quienes se acercan al santuario, desde la histórica «peregrinación madre» hasta las expresiones de la cultura rural. «Cada uno tiene su riqueza», señaló el Obispo de Cruz del Eje, mencionando a «la cultura esa que trabaja todos los días con el caballo en el campo para ganarse el pan». Según el Obispo, el pedido constante de los fieles es por lo esencial: salud y un trabajo que alcance para vivir.

Un mensaje de unidad frente al conflicto En el marco de las fiestas patronales, Monseñor Araya hizo un especial hincapié en la unidad y el diálogo como pilares del legado brocheriano. «Es muy antibrocheriano pelearse mal», afirmó, subrayando que para caminar juntos «no hace falta pensar igual, hace falta pensar en todos».

La jornada cerrará hoy con una misa a las 19:00 en la plaza central, en un ambiente diseñado para la oración y el silencio tras el bullicio de la llegada de los gauchos. «La oración no se puede separar de la fiesta comunitaria con todos los colores que tiene», concluyó Monseñor Araya, invitando a todos a asumir el bautismo como el don más grande y a buscar, bajo el «ponchito» de Brochero, la esperanza necesaria para los tiempos que corren.