17/03/2026 – En un contexto internacional marcado por la violencia y la incertidumbre, el llamado del Papa a mostrar el verdadero rostro de la guerra cobra una fuerza particular. La reciente escalada bélica impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al gobierno israelí contra Irán, vuelve a poner en primer plano las consecuencias humanas, geopolíticas y económicas de los conflictos armados.
El ataque, que tuvo como objetivo frenar el desarrollo nuclear iraní, dejó escenas dramáticas, como el bombardeo de una escuela donde murieron cerca de 170 niños y docentes. A partir de este escenario, el periodista y analista internacional Marcelo Taborda ofreció una mirada profunda sobre la gravedad del momento actual: “Uno repasa las noticias que tiene en este momento y son realmente pavorosas en esto de ponerle el rostro o la verdadera dimensión de la guerra (…) vivimos horas realmente muy dramáticas en donde podamos poner la mirada”
La respuesta de Irán, con ataques a aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, no hizo más que intensificar el conflicto, generando además un impacto directo en la economía global. El posible bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial— ya comienza a sentirse, incluso en países lejanos al conflicto como Argentina, donde el precio de los combustibles acumula subas significativas.
En este contexto, Taborda advierte sobre una preocupante naturalización de la violencia y sus consecuencias: “Hoy se habla casi como si fuera lo más natural o lo más normal del mundo, de 50 muertos acá, 200 allá, 400 en otro lado (…) estamos hablando de un número creciente de muertos”.
La crisis también expone tensiones dentro de las alianzas internacionales. El pedido de Trump a países europeos para que envíen buques al Estrecho de Ormuz fue rechazado por varias potencias, evidenciando fisuras en la OTAN y un creciente malestar frente al liderazgo estadounidense.
Más allá de lo inmediato, el analista plantea interrogantes de fondo sobre el rumbo del mundo y la fragilidad del orden internacional: “Pensar hoy por hoy con este tipo de liderazgos estamos exentos de que alguien apriete un botón rojo (…) no sé si nos animamos a decir que eso no pasaría”.
En medio de este panorama, resurgen preguntas sobre la posibilidad de diálogo y paz duradera. Sin embargo, la dinámica actual parece ir en sentido contrario. “Cada vez que cae una bomba o se comete un atentado (…) todo lo que tardó en construirse en años, en una hora se disuelve y hay que volver a empezar otra vez”.
Así, el escenario global se presenta cada vez más complejo, con conflictos que no solo dejan víctimas directas, sino que también impactan en la economía, la política internacional y la vida cotidiana de millones de personas. Frente a esto, el rol de los medios —como señalaba el Papa— resulta clave para no perder de vista el verdadero costo humano de la guerra.