18/03/2026 – En medio de una escalada sin precedentes en Medio Oriente, el conflicto que involucra a Israel, Estados Unidos e Irán suma nuevos episodios de máxima tensión que repercuten a nivel global. En las últimas horas, el anuncio de la muerte de Ali Larijani —una de las figuras más influyentes del régimen iraní— y el posterior ataque contra objetivos estadounidenses en Irak profundizaron un escenario ya de por sí crítico.
El profesor y analista internacional Bruno Tondini explicó la magnitud de este hecho al señalar que “estos últimos dos días han sido días de mucho movimiento realmente… la muerte de Larijani, que es un poco tal vez uno de los pocos puentes que tiene el régimen iraní con Occidente”. En ese sentido, remarcó que se trataba de una figura clave dentro de la estructura de poder iraní: “era el diplomático que se encargaba… el que manejaba la diplomacia iraní en la oscuridad, un hombre profundamente formado… responsable de las negociaciones con Occidente sobre el tema nuclear” .
La posible confirmación de su muerte representa, según el especialista, un golpe significativo para Teherán, ya que debilita uno de los canales informales de diálogo con el mundo occidental. Este hecho se suma a otras pérdidas dentro del esquema de poder iraní, lo que evidencia una reconfiguración interna en un contexto de creciente presión internacional.
En paralelo, la respuesta de Irán no se hizo esperar. El lanzamiento de drones y misiles contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad amplió el alcance del conflicto. Sobre esta reacción, Tondini sostuvo: “la muerte de Larijani generó obviamente la automática respuesta… la necesidad de mostrarse firme, sobre todo ante los propios… utilizaron los últimos misiles con mayor tecnología que tienen, lo cual también denota que… se están agotando paulatinamente las reservas de misiles y de drones de Irán” .
El analista también advirtió sobre las implicancias estratégicas de este escenario, especialmente en torno al control de rutas clave como el estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético global. En este punto, explicó que Estados Unidos evalúa distintas opciones ante la falta de apoyo internacional: “Trump tiene preparada ya una operación militar terrestre limitada… con el objetivo de garantizar la economía mundial”, aunque destacó que los aliados europeos muestran reticencias a involucrarse activamente .
La escalada no solo tiene consecuencias militares, sino también políticas y económicas. La incertidumbre sobre una posible intervención directa y el impacto en los mercados energéticos mantienen en alerta a la comunidad internacional. A esto se suma un clima de desinformación y tensión creciente. “Se buscan noticias rimbombantes como para alterar el transcurso de lo que está pasando… el manejo de los medios es un tema muy importante”, advirtió Tondini .
En este contexto, el especialista sintetizó el momento global con una definición contundente: “estamos en el medio de un mundo bastante loco… un mundo que está loco por la guerra”, y subrayó la dificultad de encontrar salidas diplomáticas en un escenario donde los canales de diálogo se debilitan cada vez más.
Así, el conflicto en Medio Oriente no solo redefine equilibrios regionales, sino que también proyecta sus efectos sobre todo el sistema internacional, en un momento donde la estabilidad global parece cada vez más frágil.