En la oración en el Huerto, Jesús entra en la lucha más profunda de su humanidad. Allí nos enseña que la verdadera oración no evita el sufrimiento, sino que nos sostiene para atravesarlo en comunión con el Padre.
Después de la Última Cena, el camino se vuelve más oscuro.
Jesús sale, como de costumbre, al monte de los Olivos.
Pero esta vez no es una oración más.
Es el comienzo de la Pasión vivida desde dentro.
Allí, en Getsemaní, Jesús entra en una lucha profunda.
No exterior.
Interior.
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Oración de San Ignacio
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.
En este espacio encontrarás todo el material diario y complementario para hacer los ejercicios en esta Cuaresma. (link a la categoría)