Reconocer a Jesús en lo cotidiano, cuando parece oculto

lunes, 30 de marzo de 2026

“¿Tienen algo para comer?”

Una pregunta simple… que desnuda una verdad profunda:
“No, no tenemos nada”.

¿Cuántas veces esa respuesta también es nuestra?

Un encuentro en medio del cansancio

En el marco de la contemplación del Evangelio de Juan (21, 1-14), se nos presenta una escena profundamente humana: los discípulos vuelven a pescar, vuelven a lo conocido, a lo seguro. Pero esa noche no pescan nada.

Simón Pedro toma la iniciativa: “Voy a pescar”. Y los demás lo siguen. Sin embargo, el esfuerzo no da fruto. Es una noche estéril, marcada por el cansancio y el vacío.

Al amanecer, aparece Jesús. Pero no es reconocido.

La noche que todos atravesamos

Este relato no describe solo un hecho del pasado. Habla de una experiencia universal:

• Intentar y no ver resultados
• Sentir que todo esfuerzo es en vano
• Volver atrás cuando algo se rompe
• Vivir momentos de oscuridad interior

Esa “noche” es también espiritual. Es el tiempo donde Dios parece ausente.

Y sin embargo… es ahí donde Jesús se hace presente.

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Oración de San Ignacio

Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.

En este espacio encontrarás todo el material diario y complementario para hacer los ejercicios en esta Cuaresma. (link a la categoría)