Inteligencia artificial: el nuevo riesgo de manipular nuestra mente

lunes, 6 de abril de 2026

06/04/2026 – En una nueva participación en el ciclo Un mundo artificial ¿Una sociedad más humana?», Gustavo Beliz, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y director del Atlas de Inteligencia Artificial para el Desarrollo Humano de América Latina y el Caribe, profundizó sobre un concepto cada vez más relevante: la integridad cognitiva.

El especialista explicó que este término se refiere a la libertad de pensamiento y a la posibilidad de que las personas puedan desarrollar sus ideas sin manipulación externa. En un contexto marcado por el avance tecnológico, esta libertad enfrenta nuevos desafíos.

Según Beliz, la integridad cognitiva implica proteger la mente humana de cualquier forma de invasión o manipulación, evitando que los datos vinculados al pensamiento sean utilizados para influir en las decisiones o conductas de las personas.

El riesgo de la manipulación en la era digital

Durante la conversación también se destacó que el avance de la inteligencia artificial trae enormes oportunidades, pero al mismo tiempo plantea riesgos importantes. Uno de ellos es la posibilidad de manipular comportamientos mediante el uso de datos, algoritmos y estímulos diseñados para influir en las decisiones humanas.

Beliz mencionó que disciplinas como la economía del comportamiento han demostrado cómo ciertos estímulos pueden modificar conductas. Este fenómeno se observa con frecuencia en plataformas digitales y redes sociales, donde los sistemas analizan qué colores, imágenes o reacciones generan determinadas respuestas en los usuarios.

Estas técnicas también se utilizan en el comercio electrónico, donde muchas plataformas buscan inducir decisiones rápidas de compra a partir de estímulos diseñados para captar la atención o generar impulsos inmediatos.

Inteligencia artificial y conocimiento del cerebro

Al mismo tiempo, el especialista subrayó que el estudio del cerebro con ayuda de la inteligencia artificial también ofrece avances muy positivos. Gracias a tecnologías como la secuenciación genética, la biología molecular y las imágenes de alta precisión, hoy es posible avanzar en investigaciones vinculadas a enfermedades neurológicas.

Entre los ejemplos mencionados aparecen estudios que buscan comprender mejor la relación entre el funcionamiento del cerebro y patologías como el autismo o el Alzheimer. Estos desarrollos muestran el enorme potencial de la tecnología cuando se utiliza para el bien común.

Un desafío ético para el presente

Frente a este escenario, Beliz subrayó la importancia de reflexionar sobre los límites y responsabilidades en el uso de estas herramientas. La inteligencia artificial puede ser una gran aliada para el desarrollo humano, pero también exige una mirada ética que proteja la libertad interior de las personas.

La defensa de la integridad cognitiva, concluyó, será uno de los grandes desafíos de nuestra época: garantizar que el progreso tecnológico no termine debilitando la capacidad humana de pensar libremente y buscar la verdad.