10/04/2026 – Fray Pablo Ureta comenzó a comentar la tercera morada de Santa Teresa de Jesús que permite aprender a ser humilde. El sacerdote carmelita manifestó que esta morada “es un lugar más alejado de la muralla del castillo, por tanto, existe menos peligro de salirse. Sin embargo, la persona necesita aprender a ser humilde y compasiva, ya que las batallas ganadas en la segunda morada podrían endurecer su corazón. Para mantenerse dentro del castillo de la morada interior, el habitante de las segundas moradas tuvo que ser perseverante y aprender a dominarse a sí mismo, establecer nuevos hábitos y costumbres. Así ha podido seguir adentrándose en el castillo y llegar a la tercera morada. Nos dice Teresa que quien llega a estas estancias es bienaventurado, pero que aún necesita seguir profundizando en el conocimiento de su verdad personal a la luz de la Verdad de Dios. La persona ha comenzado este camino convencido y ha usado su intelecto para comprenderlo mejor, pero aún no tiene una relación con Dios basada en el amor, sino en la razón”.
“Así como en la segunda morada Jesús se revela como el Maestro, en la tercera se vuelve más cercano, se presenta como un amigo. Como a un soldado bien ejercitado en la batalla, el caminante espiritual sale fortalecido de las batallas de las segundas moradas y reconoce que el orden y la disciplina son importantes para vencer. Por ello organiza su vida, ahora es ordenado en su hablar, vestir y en toda su vida. El orante que ingresa en las terceras moradas ha hecho cambios muy notables desde que decidió dejar atrás la vida descentrada y desordenada de quienes viven fuera del castillo. Sin embargo, el peligro es quedarse en el cumplimiento de lo exterior sin entregar a Dios el corazón, como le sucedió al joven rico del evangelio”, describió Ureta, quien la semana próximo continuará hablando de la tercera morada teresiana. Para dar con fray Pablo en Instagram hay que escribirle a @frpablocd
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