Aumentan los casos de chikungunya en el norte argentino

miércoles, 15 de abril de 2026

15/04/2026 – Mientras gran parte de la atención sanitaria en Argentina continúa enfocada en el dengue, otra enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti comienza a encender señales de alerta, especialmente en el norte del país: la fiebre chikungunya. Se trata de un virus menos conocido, pero con consecuencias que pueden ser profundamente debilitantes para quienes lo padecen.

De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional de abril de 2026, la región del Noroeste Argentino atraviesa una situación de alerta epidemiológica, con un aumento sostenido de casos autóctonos. La provincia de Salta aparece como uno de los focos más críticos, con más de 600 casos confirmados, particularmente en localidades como Salvador Mazza, Aguas Blancas y San Ramón de la Nueva Orán. La preocupación también se extiende a Jujuy, donde se notificaron cerca de un centenar de nuevos casos en las últimas semanas, y a Tucumán, que ya registra 155 contagios, elevando el total nacional por encima de los 430 positivos.

En este contexto, la doctora Nora Glatstein, médica epidemióloga, advierte sobre las particularidades de esta enfermedad y su impacto en la calidad de vida de los pacientes: “La chikungunya tiene una característica que la diferencia de otras enfermedades transmitidas por el mismo mosquito: el dolor articular intenso, que puede ser incapacitante. No es solo un cuadro febril, sino que deja secuelas que pueden prolongarse durante semanas o incluso meses, afectando seriamente la vida cotidiana de las personas”.

Además, subraya la importancia de no subestimar su circulación en paralelo con el dengue: “Estamos frente a un escenario donde conviven varias enfermedades transmitidas por el mismo vector, lo que complejiza la vigilancia epidemiológica y la respuesta sanitaria. Muchas veces los síntomas iniciales pueden confundirse, pero es clave poder identificar cada caso para hacer un seguimiento adecuado”.

La especialista también hace hincapié en la necesidad de reforzar las medidas de prevención, especialmente en las zonas más afectadas: “La herramienta más eficaz sigue siendo la prevención. El mosquito se reproduce en agua acumulada en los hogares, por eso es fundamental eliminar recipientes que puedan convertirse en criaderos. La participación de la comunidad es clave, porque sin ese compromiso es muy difícil frenar la propagación”.

Finalmente, advierte sobre el carácter silencioso con el que puede avanzar la enfermedad:
“A diferencia de otros brotes que generan mayor visibilidad, la chikungunya puede pasar más desapercibida al principio, pero sus consecuencias son muy significativas. Por eso es importante hablar del tema, informar y actuar a tiempo”.

De este modo, el avance de la chikungunya plantea un nuevo desafío para el sistema de salud y para la población, que debe mantenerse alerta y reforzar las medidas de cuidado en un contexto donde los mosquitos continúan siendo un factor de riesgo clave en distintas regiones del país.