17/04/2026 – En un mundo marcado por las tensiones, existen voces que actúan como puentes de esperanza. Fray Ricardo Bustos, fraile franciscano oriundo de la ciudad cordobesa de Río Tercero, es una de ellas.
Con más de 40 años de vida en Tierra Santa, ha sido testigo y pastor en una región tan sagrada como convulsionada por guerras, desencuentros y tiranías, realidades que el Papa León ha denunciado recientemente en sus viajes apostólicos.
Aprovechando su reciente visita a su familia en Río Tercero, conversamos con él sobre su extensa trayectoria y la profundidad de su misión. Su camino, que comenzó en el pueblo de Berrotarán y lo llevó a formarse en Buenos Aires, Roma y Asís, culminó con su ordenación sacerdotal en la misma tierra donde caminó Jesús
La Tierra Santa como el «Quinto Evangelio»Para Fray Ricardo, vivir en lugares como Nazaret, Belén o el Monte Tabor no es solo un hecho geográfico, sino una experiencia mística constante. Actualmente reside en Jerusalén, a pasos del Cenáculo, donde la historia sagrada cobra vida cada día. Al reflexionar sobre lo que significa habitar estos sitios, el fraile recupera una idea fundamental de San Pablo VI: «La Tierra Santa es el quinto evangelio. Por lo tanto, para comprender el evangelio de Jesús, en alguna manera es necesario conocer su tierra y así toda la Biblia. Es decir, la experiencia directa con la Tierra Santa histórica, sino vivencial. Todo lo que hace a la fe, a las costumbres, al modo de vivir, de pensar, inclusive a situaciones como las que estamos viviendo en este momento, se pueden comprender mucho mejor estando en la tierra de Jesús. Para mí personalmente, sin duda, ha sido una enorme gracia el haber sentido este llamado y poder estar en esa tierra como pastor».
Ser franciscanos: Presencia silenciosa en medio del conflicto
La misión de los franciscanos en la región no es nueva; se remonta a más de ocho siglos, siguiendo el mandato de San Francisco de Asís de ser instrumentos de paz en medio de las diferencias. En un territorio donde los cristianos son una minoría que no llega al 2%, su labor se centra en la acogida y el testimonio de vida más que en los grandes discursos. Fray Ricardo explica cómo esta vocación se traduce en una actitud de apertura absoluta, incluso en los momentos de mayor persecución o violencia: «Francisco decía que cuando fuéramos a imitación de Jesús, teníamos que ir como ovejas en medio de lobos, y que teníamos que tener esa actitud abierta de mente, de corazón, abrazando a todos indistintamente, más allá de su fe, de su credo, más allá también de la manera de pensar o de vivir. Y creo que ha sido un poco esto nuestro camino en todos estos siglos, tratar de ser una presencia silenciosa, sin hacer ruido, como decía San Francisco, que el bien no hace ruido. Presencia silenciosa que nos lleva sobre todo a encontrar al otro sin prejuicios, sin subtítulos».
Un mensaje de reconciliación para el mundo
A pesar de haber vivido numerosas guerras durante sus cuatro décadas en Oriente —incluyendo situaciones complejas de seguridad que recientemente afectaron las celebraciones de Semana Santa—, el mensaje de Fray Ricardo no se tiñe de pesimismo. Por el contrario, antes de su regreso a Jerusalén, nos invita a buscar la paz desde el interior, entendiendo que la reconciliación social nace en el corazón de cada individuo.«El mejor mensaje es la oración atribuida a San Francisco, es decir: ‘Señor, haz de nosotros instrumentos de tu paz’. Donde haya odio, que ponga amor; donde haya ofensa, que yo ponga perdón… La paz verdadera nace de la reconciliación con Dios en el corazón y solo ahí es donde podemos recibir la verdadera y auténtica paz que viene de Dios. Y solo así podemos tener la capacidad de transmitirla a los demás. En estos días de camino de peregrinación del Papa, lo hemos visto: son los gestos más que las palabras las que hablan».
Fray Ricardo Bustos nos recuerda que, aun en los contextos más hostiles, la fe y el servicio desinteresado pueden sembrar la paz necesaria para un futuro más digno