Confiar en Dios

lunes, 20 de abril de 2026

17/04/2026 – Fray Pablo Ureta, carmelita descalzo residiendo en la ciudad cordobesa de Alta Gracia, continuó abordando el tema de las terceras moradas de Santa Teresa de Ávila. “El orante que ingresa en estas moradas ha hecho cambios muy notables desde que decidió dejar atrás la vida descentrada y desordenada de quienes viven fuera del castillo. Dice Teresa que es linda disposición para que Dios les haga toda merced. Sin embargo, no es suficiente para crecer en el itinerario del amor. El peligro es quedarse en el cumplimiento de lo exterior sin entregar a Dios el corazón, como le sucedió al joven rico del evangelio. Cuando una persona ha vencido varias batallas, puede quedarse con la coraza puesta, para no exponer el corazón. Eso es algo que puede pasarle al orante de las terceras moradas. Se viste de la coraza de las reglas y de los deberes para sentirse seguro; también puede vanagloriarse de los obstáculos que ha vencido y sentir que todo lo ha recibido por mérito propio”, sintetizó el sacerdote carmelita.

“La actitud de servir como siervo sin provecho es la indicada para quien toma consciencia de que ha recibido muchísimo más de lo que ha dado, comenzando por la vida. Santa Teresa termina el primer capítulo de las terceras moradas con la exclamación: “Pruébanos tú, Señor, que sabes las verdades, para que nos conozcamos”. Las pruebas son las situaciones adversas que enfrentamos en la vida, son parte de nuestra naturaleza humana como la enfermedad y la muerte u otras pérdidas. Las situaciones de crisis actual son pruebas para todos, en diferentes niveles. No es que Dios juegue con el ser humano “mandando” que sufra. Los cambios y las dificultades son situaciones que se presentan en la vida, ante las cuales tenemos la oportunidad de elegir cómo queremos vivirlas”, sostuvo Ureta. Para dialogar con fray Pablo se lo encuentra en Instagram como @frpablocd

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