20/04/2026 – Una multitud impactante se reunió en la Plaza de Mayo para vivir un evento que combinó música electrónica, fe y una fuerte impronta de encuentro. Tal como destacó el sitio oficial Vatican News, se trató de una convocatoria masiva protagonizada por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, reconocido internacionalmente por su propuesta que une espiritualidad y cultura contemporánea.
Frente a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires —lugar profundamente ligado a la historia pastoral de Papa Francisco— se desarrolló el evento titulado “Francisco vive en el encuentro”, organizado por la Asociación Civil Miserando bajo el lema “Todos, todos, todos”. Una consigna que, más que una frase, se transformó en experiencia concreta en medio de una concurrencia diversa que colmó las calles porteñas.
La periodista Silvina Oranges, autora de la crónica publicada en el medio vaticano, aporta una mirada que ayuda a comprender la profundidad de lo vivido: “Fue realmente impresionante ver la cantidad de gente y, sobre todo, la diversidad. No era un público homogéneo, sino todo lo contrario: jóvenes, familias, personas que participan habitualmente de la vida de la Iglesia y otras que quizás se acercaban por primera vez. Había una sensación muy fuerte de encuentro, de compartir algo común más allá de las diferencias”.
En ese sentido, Oranges subraya que el lema que atravesó la jornada se hizo visible en cada rincón de la plaza: “El ‘todos, todos, todos’ no quedó en una consigna. Se veía en los rostros, en la manera en que la gente se quedaba, participaba, se sentía parte. Eso es muy significativo porque muestra una Iglesia que busca abrirse, salir, encontrarse con todos sin excluir a nadie”.
Asimismo, destaca el valor de este tipo de iniciativas en el contexto actual: “Hay una necesidad muy grande de generar espacios donde la fe pueda expresarse también desde lenguajes nuevos. La música, en este caso, fue un puente. No reemplaza nada, pero sí permite llegar a personas que quizás no se acercarían de otra manera. Y eso es muy valioso”.
De este modo, lo ocurrido en Plaza de Mayo se presenta como mucho más que un evento multitudinario: es un signo de los tiempos, donde la fe, la cultura y la búsqueda de sentido se entrelazan en nuevas formas de encuentro, manteniendo vivo un mensaje que sigue resonando con fuerza: en la Iglesia, verdaderamente, hay lugar para todos.