01/05/2026 – Esta semana, en «¡Él vive!», el padre Matías Burgui nos animó a descansar nuestras preocupaciones en el Señor y a rezar los unos por los otros y lo hizo a partir del Evangelio de Juan del próximo domingo donde nos dice Jesús:
“No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, ¿les habría dicho a ustedes que voy a prepararles un lugar? Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde Yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy”. (Juan 14, 1-12)
El padre Matías nos invitó a recorrer el camino del tiempo pascual reconociendo un hilo conductor que atraviesa cada encuentro: la paz. Pero no cualquier paz, sino aquella que nace de una relación viva con Jesús. Como él mismo recuerda: “hemos hablado de la paz, pero no la paz como ausencia de problemas… sino como alguien concreto con quien nos vamos relacionando, con el mismo Jesús.”
A lo largo de su reflexión, nos invitó a recordar las apariciones del Resucitado y ese saludo que transforma todo: “La paz esté con ustedes. No tengan miedo.” Una paz que no niega las dificultades, sino que se vuelve presencia que sostiene en medio de ellas. Así también evoca el camino de los discípulos de Emaús y la figura del Buen Pastor, ese Jesús que “nos conoce, que nos llama, que nos sostiene, que nos alienta, que no nos abandona.”
El centro del mensaje es claro: Dios no es una idea lejana, sino alguien que busca entrar en lo profundo del corazón. Por eso resuena con fuerza la invitación: “Mira que estoy a la puerta y llamo.” En este tiempo pascual, estamos llamados a abrir esa puerta y dejarnos renovar.
El padre Matías nos propuso mirar la propia historia a la luz de la Resurrección: “Vos y yo estamos llamados a ver nuestra historia a la luz del resucitado.” Incluso en medio de las preocupaciones -que todos tenemos-, Jesús pronuncia una palabra que lo cambia todo: “No se inquieten.”
No se trata de eliminar los problemas, sino de aprender a vivirlos desde la confianza. Porque la verdadera paz nace de saber que Jesús estuvo, está y seguirá estando.
Podés ver el programa completo en el video que acompaña esta nota