«Amarnos con el mismo amor que Jesús nos tiene: esa es la medida que cambia la vida». Con esta convicción, el Padre Sebastián García profundizó en el Evangelio de Juan (15, 9-11) durante la Catequesis de hoy, recordándonos que nuestra identidad como cristianos se juega en la capacidad de «permanecer» en el amor de Dios.
En el marco de los discursos de despedida de Jesús, la reflexión nos llevó al corazón del mandamiento nuevo. No se trata solo de amar al prójimo como a uno mismo, sino de amar como Jesús: con un amor que se entrega, que busca el bien del otro hasta el olvido propio y que encuentra su signo máximo en el lavatorio de los pies.
¿Cómo permanecemos en Jesús? El Padre Javier propuso tres dimensiones fundamentales para que nuestro seguimiento sea «creíble» y no solo «creciente»:
La alegría como distintivo Finalmente, citando al Papa Francisco, recordamos que la alegría es el signo característico del verdadero cristiano. Aun en las crisis y dificultades, sabernos amados por Dios nos permite atravesar las pruebas con esperanza, contagiando la fe no por proselitismo, sino por la alegría del encuentro con Jesús.
(Te invitamos a ver el video para profundizar en esta sanadora enseñanza y permanecer en jesús)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 9-11
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto».Palabra del Señor.