En una nueva edición de La Catequesis, el Padre Javier Soteras nos introdujo en el camino de preparación hacia Pentecostés reflexionando sobre el Evangelio de Juan (15, 26-27; 16, 1-4a). Ante un mundo que parece desmoronarse, Jesús nos promete al Paráclito: el compañero, el amigo, aquel que viene a sostener nuestro testimonio.
¿Qué significa ser «bautizados en el Espíritu»? Siguiendo las enseñanzas del teólogo Raniero Cantalamessa, el Padre Javier aclaró que no se trata de un segundo sacramento, sino de la remoción de los obstáculos que impiden que la gracia recibida en el bautismo fluya libremente. «Es como una vertiente en las sierras», explicó. «Hay que quitar las piedras para que el agua brote a borbotones». Esta liberación requiere de lo que San Ignacio llamaba «santa indiferencia» o Santa Teresa definía como «desasimiento»: un abandono total en las manos de Dios.
La fuerza transformadora del Amor La catequesis subrayó que la única obediencia que Jesús nos pide es la del amor. Citando a Martin Luther King Jr., se recordó que el amor es la única fuerza capaz de transformar a un enemigo en amigo. «No hay plan social, económico o diplomático que cambie el mundo si no es vivido desde el amor fraterno», afirmó Soteras.
Un testimonio de resurrección El programa cerró con el impactante relato de Alejandro, un hombre que pasó de vivir en situación de calle y el «infierno» de las adicciones, a recuperar su dignidad en la Hospedería San José de Manos Abiertas en Jujuy. Su historia es la prueba viva de que el amor no solo cambia el rostro, sino que hace nacer a un hombre nuevo. «Ya no soy el enano de mis miedos, sino el gigante de mis sueños», concluyó el testimonio.
(Te invitamos a ver el video para profundizar en esta sanadora enseñanza)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 26 — 16, 4
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito que Yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, Él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen. Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho. No les dije estas cosas desde el principio, porque Yo estaba con ustedes».
Palabra del Señor.